viernes, 31 de mayo de 2019

REANUDO LA PUBLICACIÓN DE POEMAS DE MI CUARTO LIBRO "MUJER, TU ERES POESÍA"

Locos de amor
 

Y tú, precisamente tú, te quejas
porque dices que les cuento más cosas
a mis amigas, las negras hormigas.
Creo, sinceramente, que te sientes
celosa, cuando me ves en el suelo
de rodillas hablando, jugando y maquinando
travesuras con ellas. No entiendes que proyecte
mi sombra sobre sus flacas figuras.
Te extrañas de que comparta nueces y avellanas
con nuestras vecinas, las saltarinas ardillas.
Tú, precisamente tú, que te empeñas
en levantarte todas las noches para escuchar
a tu cómplice, la luna, y luego me lo cuentas,
callándote lo que a ti te interesa;
crees que me engañas; lo intentas, pero hay un lucero
que vuestras conversaciones me revela; noche
a noche, él os espía y, a través de tus sedas,
por tus encantos él se cuela;
y eso, amor, eso a mi me duele
eso, amor, eso a mi... sí me desvela.



martes, 28 de mayo de 2019

Agradezco desde aquí a Isabel Miguel me haya invitado a participar en la revista "Álora, la bien cercada" con un poema inédito y a leerlo en la SGAE. Lo publico en este espacio.Se titula Venecia. Gracias, Isabel.


Venecia

Cuando te descubrí,
tú, irreal, bella, y acariciada por la ninfa,
perfecto maridaje, mas provocadora…
me sedujiste. Uno más rendido a tus islotes,
Me parecías como un sueño, una fantasía.

De madrugada, tus luces culebrean sobre
el lago, atravesadas sus aguas por algún
vaporeto de cotidianos 
noctámbulos, embriagados por tus recovecos,
recónditos rincones, escondidos en las
enaguas de coqueta amante.

Gozan la noche, descubriendo
tus húmedos encantos, lujuriosa,
insaciable de miradas ávidas,
acariciantes e incrédulas.

Quieren ver tu despertar femenino,
siempre espléndido, al nuevo día.

El sol florece los matices,
en los de tus centenarios ladrillos y piedras,
en muros y puentes, algunos escuchan suspiros,
en tus aguas reflejados,
en los ojos sorprendidos.

Venecia, no te hundas, vive siempre, eternamente,
para placer de nosotros, amantes mortales.




viernes, 24 de mayo de 2019

Brisas, o noche de San Juan



Una fresca brisa ondeaba sus cabellos
con lento movimiento, acariciaba sus senos
con el leve tremolar de su vestido,
se deslizaba suave, como la noche,    
como de amor dormido.

Traía  aromas de verano
de rosas, de jacintos, de pinares cercanos,
de tierra mojada, de heno, de hierba
recién cortada.

Noche de San Juan, de limones,
de tormentas, de amores, de hogueras y promesas...

Tu me diste una flor, yo te di toda mi fuerza;
fluía la pasión,
mis besos ahogaban tu candor,
mis brazos poseían tu cuerpo.

Cantares de la madrugada nos despertaban,
aún nuestros cuerpos uno,
los cabellos mojados por la escarcha,
al alba.

Nos saludaba otra brisa más fresca,
más lozana,
mientras, el sol cegaba nuestros ojos
y nos dejaba desnudos.


viernes, 17 de mayo de 2019

Yo cogía las nubes...



Yo cogía las nubes con las manos
y mis besos enviaba al universo,
te entregaba mi corazón travieso
antes de tener los cabellos canos.

Yo me sentía un Pegaso, trotando
por los valles y cumbres de tu cuerpo,
sobrevolando, cual gaviota, el puerto,
la piel, tu piel, que siempre estoy amando.

 El Pegaso ya no trota, plegadas
sus alas, no remontará sus vuelos,
aventuras por el tiempo amainadas.

Humilde se desliza por los suelos,
mas... su amor vuela con las alocadas
nubes y fantasías de sus sueños.

viernes, 10 de mayo de 2019

Tú, mi amor



 Eres, como la tarde de domingo,
dulce y sosegada.
Tienes la mirada cálida, el sol en tus ojos,
amor en sus brillos.
Tu melena, sedosa,
acompaña, en su huir, a la brisa.
Tus labios en sonrisa suspendidos.
Tu piel fresca, como el anochecer,
con aroma de jacintos y miel.
Tu cuerpo, campa de espliego, de juncos y trigo,
es paseo preferido de mis caricias y mis besos
Eres laguna misteriosa, donde la luna
mira, admira, tus destellos.
Tu boca, rosas, jazmines y frutos del Edén.

 

    

viernes, 3 de mayo de 2019

El tiempo ha frenado su prisa



 He derrotado tus tímidos noes,
tus defensas, entre suspiros, quejas
y alguna lágrima furtiva.
He desoído tus lánguidas súplicas,
apenas musitadas,
he desgarrado tu inocencia,
tu delicado y sedoso velo de doncella.
Nuestros cuerpos, como si corceles desbocados
fueran,
se han liberado con el retozar de la pasión
irrefrenable.
Te he hecho mía, sin yo apenas creerlo.
La luna, reflejada en tus pupilas,
alumbra nuestra dicha.
El tiempo ha frenado su prisa.




Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo