sábado, 29 de diciembre de 2018

Niña, mírame a la cara


 Niña, mírame a la cara,
        que quiero ver tus ojos, ventanales de tu alma.
        No bajes las persianas negras,
        no bajes tus pestañas
        que quiero enviarte mi mirada
        y que te llegue a las entrañas.

        Niña, no vuelvas tu la cara
 que los zagales te ven
        y se llevan consigo mi calma.
        Eres más hermosa que el mes de Mayo,
        eres el más bello jardín
        donde busco yo posada
        para dejar, por siempre,
        aparcada ya mi alma.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Mujer, tú eres poesía


Poesía es tu cuerpo,
erguida tu imagen,
a tus pies tu contorneada sombra
por el lienzo del suelo,
o tendida, figura expectante, acogedora
seda… mecida por el sueño.

Rimas y leyendas son tus ojos, son faroles
encendidos de pasión, tu rostro junto al mío.

Pareados son tus labios, tu boca y mi boca,
degustando el exquisito sabor de tus besos.

Poesía es tu cabello, suelta tu melena
en pos del viento,
o recogida, graciosa, en lo alto de tu cuello.

Versos son tus senos, rimando
en asonante, con los labios
que los lamen incansables, que liban en ellos
con la insaciable sed
del amante que bebe de tu cuerpo.

Versos, también,
en albedrío perpetuo,
son los vellos que acarician
en las sombras tu sexo, dormido o violentado
por las caricias penetrantes
que te elevan, nos elevan, al cielo.

Dos romances tus piernas,
los pilares del edén.






viernes, 14 de diciembre de 2018

Es el amor



 El amor prendió en nuestras almas,
nuestros ojos lo decían,
lo sellaban nuestros labios.

Pasaron pocos días,
nuestros cuerpos se buscaban,
se enlazaban nuestras manos.

Tú, joven, inocente,
recibías mis caricias,
como el campo la lluvia,
después de la sequía.

Fuiste mi esperanza, mi arco iris,
aquella estrella que irradian tus ojos,
la calma, y el señuelo que me atrae y me guía.

Han pasado los años,
se extinguieron los sueños,
no el amor que disfrutamos.

viernes, 7 de diciembre de 2018

La luna nos besaba


     

Y venías, corrías, hacia mí,
cual chiquilla alocada, mojada con la lluvia,
vestida, mas… desnuda,
tus ropas desposadas con tu piel,
tus cabellos, cascadas en tu cara.

Tus pies, traviesos y desnudos,
salpicaban agua sobre agua.

Mojé tus labios con los míos,
succioné tus abiertos poros,
lo ardiente que tu cuerpo desprendía.

Las nubes se quebraban en diluvio,
la luna nos besaba




Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo