viernes, 16 de febrero de 2018

Hombre contra hombre


Edad de piedra, edad de los metales,
bomba atómica; era de los neutrones...
En las cavernas con hacha de sílice,
en el búnker un pulsador...
así de fácil: los muertos por miles.

Tierra, este ser que te habita
que te estudia y te maltrata
que pone leyes, dice, para mimar tu vida,
es el maligno hecho persona;
no temas mal desde otros mundos.

Los mares los expolia,
los desvalija de pequeñines y ballenas
con redes y artimañas.
Y con sus matanzas el agua de sangre tiñe.

Los bosques asesina,
primero con fuego, luego con fiera guadaña...
y su hábitat, indefenso, languidece y muere.

Tu cielo es menos azul,
menos entero, más toxinas, más agujeros;
menos frío, menos hielo.

Volcanes escupiendo sus azufres,
terremotos, tsunamis, inundaciones, la ira
del huracán. Tus entrañas arrojan su bilis,
contenida, de tanto dolor y tanto daño.

Pasamos por todas las historias, las antiguas,
las contemporáneas, da lo mismo;
es el tiempo que pasa,
Lo que en ellas se cuenta son las guerras, la muerte.

Y siembra el terror de pueblos enteros,
niños, ancianos, mujeres, huyen de exterminios,
buscan paz, cobijo y pan.

Tiempos de liposucciones, masajes,
dietas, delicatessen;
se tira comida al mar, se destruye.
No solo matan las armas, el hambre
ocasiona más muertes. Opulencia,
pobreza, miseria, injusticia.

No será la invasión desde otros mundos
la que pueda acabar, Tierra, contigo.
Cuídate del hombre, con su codicia,
con su miserable y gran ambición
será tu mayor, perverso, enemigo,
tu estúpido y definitivo exterminador .

Asusta mirar el mapa.
Pobre mundo...
¡Qué mundo éste, más pobre!


viernes, 9 de febrero de 2018

Abyectos, abominables (II)


De cuán miserable es este despiadado mundo,
de la maldad que en él habita,
nos hacen conocer los telediarios.

No hay día que no hablen de, no una,
sino muchas atrocidades.
Guerras, masacres,  huérfanos desvalidos, éxodos
ingentes, hambres, violaciones que se producen
en el olor, las explosiones de las contiendas.

Pero en el silencio de la paz, de esta "paz nuestra" 
quiero gritar al mundo, acusar quiero,
lanzar un indomable grito de rebeldía
contra esos canallas, abyectos y abominables
que atacan a seres indefensos, inocentes,
¡hasta con bebés se atreven!  tal es su vileza,
tal es su alevosía.  E, insaciables
de sus infamias, las graban para su placer
y  el de otras mentes de repugnantes criminales,
también irrecuperables.

Y... como son "conscientes que hacen mal,
pero no lo pueden evitar" hay que extirpar
esa mala hierba, ese siniestro daño.
No basta con encerrarlos, aunque de por vida
sea, pues se pueden escapar a esa condena.
Bien claro tengo que sus vidas, haciendo daño,
tan gran daño, no son para vivirlas,
no merecen ser vividas.
Porque el dolor, una lágrima de un niño, vale
más que miles de esas vidas.


viernes, 2 de febrero de 2018

Hambruna


¡Hijo, niño,  niño mío!
¿Por qué, por qué te eché
a este mundo?
¿Por qué mis carnes se abrieron?
¿Por qué consentí en aquel goce?
¿Fue, quizá, el amor pecado?

¿Por qué te castiga Dios?
¿Por qué mis pechos secos,
ni poderte dar bocado?

¿Por qué estas tierras yermas,
por qué, por qué sólo regadas
por el sudor de tu padre,
mi sudor, y mis lágrimas?

Hijo mío, me maldigo.
¡Maldito sea mi vientre!
¡Maldito sea mi cuerpo!
¡Maldita sea mi vida!

¡Maldita, maldita, maldita!
¡Mil veces sea maldita!

Ven, ven a mis brazos,
corazón mío,
que si tu mueres,
morir quiero contigo.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo