Cuarenta y cinco años, a pesar
de los malos augurios...
¿Recuerdas aquel cura,
aquel párroco que fracaso
nos había augurado?
Pero hoy, exactamente ahora,
ese tiempo juntos, casados,
llevamos. Ha habido de todo,
más bueno que malo;
lo mejor, que juntos estamos,
y… nos amamos.