viernes, 22 de febrero de 2019

Sabrás que te quiero



Confieso que te quise de inmediato, viniste
a mí en el mejor momento para hacer
el gran milagro.

Mi  viudo corazón, desesperado,
cambió el ritmo de viejo moribundo
por el fragor del fuego apasionado
y
locas ganas de vivir a tu lado.

Cuando me vaya, cuando no me veas,
quiero que sepas que estaré contigo,
bendiciendo el haberte conocido,
sintiendo por no haberte del todo disfrutado.

Espero que haya Cielo...
porque allí te estaré esperando.



viernes, 15 de febrero de 2019

Sed



 Y es de ti que tan sediento estoy,
que cuanto más bebo de ti,
más de ti estoy sediento.


viernes, 8 de febrero de 2019

Cuando caminas, niña


Cuando caminas, niña,
se revolucionan las calles,
ahítas quedan todas las esquinas.
En los parques los sauces lloran
sus ramas, pidiendo que no te vayas.

Las ventanas se llenan de fascinados ojos
por ver tu linda, excitante, figura.
Las aceras te esperan con codicia;
el sol, ¡qué envidia! te acaricia entera,
con sus lascivos y calientes rayos...

¡Con qué gracia balanceas tu cuerpo!
tu melena cómo se desliza por tu cara,
cómo hechiza y cautiva tu sonrisa,
cuando, con tu inocencia, saludas al pasar.

Tus vestidos moldean tu cuerpo,
aunque cubren tu belleza, como las cortinas
amparan monumentos. A la luz le da miedo
llegar a tu piel, mostrar tus encantos,
descubrir tus secretos...

La suave brisa lleva el perfume de tu cuerpo;
de rosas y jazmines es su aroma, también
los labios que adornan tu cara, ávidos de amor.

Mientras, tus cabellos flamean cual las banderas,
de los imperios de la juventud y belleza.

viernes, 1 de febrero de 2019

¡Ay, mi amor!



“Líbrate de sucumbir a ese amor,
que dicen que no te conviene”

“Si  les escucharas, oirías los argumentos
que oyen todas las esquinas...”

Señor, Señor! Como si el corazón
se abriera a la razón, al cálculo, a la suma…
¡Yo quiero a mi niña morena!
Y soy sordo
cuando sus ojos me miran como así me miran,
y soy ciego
cuando sus labios pronuncian mi nombre,
y subo al cielo
cuando su piel acaricia mi piel.

Y dicen... lo que digan,
sonrían... como sonrían.
¡Yo quiero a mi niña morena!
¿Podría vivir, mi amor, sin tu amor?. 
¿Podrían mis ojos ver, sin a ti, mi amor, verte?
¿Podría mi piel gozar
sin mi piel gozar de tu piel?

¡Ay, mi amor, es mi alma esclava de tu alma!
Y lo que digan...y como sonrían…
no es nada que ya pueda detener
nuestra muy loca pasión desatada.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo