viernes, 25 de octubre de 2019

Aquella muchacha...

Hoy ¡Santo Cielo! he visto, si, a aquella muchacha,
aquella muchacha de encantos inexplorados,
hoy conquistados, colonizado su bendito,
vientre, pues está preñada,
rotundamente preñada, como luna llena.
Su capa abierta a la brisa
que, suavemente, la acaricia.
Solo han pasado tres años desde que la viera
por vez primera e hiciera de musa
en mi poema "Belleza cruel".
Es más exuberante su belleza
ahora, y no es cruel pues ama, es amada.
Al pasar cerca de mi, he quedad ensimismado;
mis ojos resbalan -con pudicia- por su grávido
talle, su semblante y sus cabellos
respla decientes, sus pechos turgentes,
prometedores de inagotable y delicioso
néctar . Su mirada, aún es inocente,
la ha fijado en mi mirar de abuelo, todavia
a la espera de serlo,
y me ha sonreido, sin conocerme, con cara
de mamá,  de joven e ilusionada mamá,
con esa bendición en su vientre de mujer.
He retirado mi mirada,
me he vuelto de espaldas, pues dos jubilosas lagrimas6,
han resbalado por mi rostrp.
Aquella belleza que yo presumía cruel,
está a la espera de ser una bella mamá. 

viernes, 18 de octubre de 2019

En tus brazos




Estás dormida a mi lado;
acaricio con mi vista tu cuerpo,
al sueño abandonado;
en tus labios una sonrisa...

Tus cabellos desparramados,
tus manos en tus brazos, como abrazando.
Quisiera estar en medio...
sin estar en ti ¡qué solitario me encuentro!

La almohada recibe tu aliento,
tus ojos están cerrados,
tus senos libres,
con tu respiración, cabalgando.

Quisiera estar en tus sueños,
quisiera ser tu niño mimado;
tú estar siempre pendiente de mí,
ser yo... tu juguete adorado.


viernes, 11 de octubre de 2019

Alientos del alma



Me asomo al mirador del tiempo.
¡Cuánto tiempo transcurrido! aun siendo tan exiguo.
Años de infantiles batallas, de primaveras
en mis venas,
en mis ojos luces escudriñando el futuro;
cabeza enloquecida de ilusiones
y esperanzas, de amores tiernos,
chicas con pecas, con trenzas,
con enaguas, cancanes y sandalias.
Paseos por los pinos, temblores en las piernas,
sentidos latentes,
curiosidad por lo desconocido,
miradas cómplices.
Roces de piel, besos inocentes ¿inocentes?
con explosión de sentidos, miedos y vergüenzas,
rondas románticas, luz de luna… las guitarras.
Pechos palpitantes,
palabras entrecortadas, perdidas, voz ronca.

Con cielos estrellados canciones italianas;
primeros bailes,
abrazos verticales…  y los cuerpos
enfrentados, alientos de dentro, de deseo,
alientos del alma.





viernes, 4 de octubre de 2019

Eres...



Es, rubia como la parva de la era,
cual la caña del trigo. Rubia y fresca
cual la arena dorada de la playa.
Eres rubia y ardiente
cual melena del sol en el estío.



Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo