Me asomo al mirador del
tiempo.
¡Cuánto tiempo transcurrido!
aun siendo tan exiguo.
Años de infantiles batallas, de
primaveras
en mis venas,
en
mis ojos luces escudriñando el futuro;
cabeza enloquecida de ilusiones
y
esperanzas, de amores tiernos,
chicas
con pecas, con trenzas,
con
enaguas, cancanes y sandalias.
Paseos
por los pinos, temblores en las piernas,
sentidos
latentes,
curiosidad
por lo desconocido,
miradas
cómplices.
Roces
de piel, besos inocentes ¿inocentes?
con explosión
de sentidos, miedos y vergüenzas,
rondas
románticas, luz de luna… las guitarras.
Pechos
palpitantes,
palabras
entrecortadas, perdidas, voz ronca.
Con
cielos estrellados canciones italianas;
primeros
bailes,
abrazos
verticales… y los cuerpos
enfrentados,
alientos de dentro, de deseo,
alientos
del alma.
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