viernes, 31 de agosto de 2018

Jorge



En nuestra primera conversación,
cuando estabas aún en el vientre de mamá,
me dijiste: "hasta pronto, abuelo" y, como
hombre de palabra, cumpliste lo prometido.

Y viniste, como con prisa, en el primer día
del mes nueve, con ligero llanto de impaciencia
y ojos abiertos, escrutadores. Indagabas
todo, sonidos, voces, luces, caras …

Eras tan pequeñito que tu papá, en la palma
de su mano, te acogía, con sumo cuidado.
Y fuiste creciendo rápido. Empezar a andar
fue para ti un juego, entre tus alegres, sonoras,
risas y carcajadas. Te lanzaste a andar,
a descubrir, a conquistar tu, este, mundo nuevo,
con ojos tan llenos de ilusión y de esperanza.

Y nuestros corazones latieron con más fuerza
desde entonces, y para nosotros fue, también,
el mundo un mundo nuevo. Nos abriste senderos
frescos, con colores de lindos amaneceres,
prometedores de amor y de felicidad.

Ya has cumplido seis años, eres alto, elegante,
alegre, juguetón, inteligente, 
de gran corazón, siempre repartiendo cariños
besos, abrazos... y qué abrazos! Te quiero, Jorge.
Quiero seas feliz y hagas feliz a los tuyos.

viernes, 24 de agosto de 2018

Jorge, Martín, Adrián

                                                        A mis nietos

 Hoy, un muchacho, de unos veintitantos
años, por su faz y su talle,
me ha hecho imaginaros a una edad
que no os veré.

He sentido una extraña visión; le he puesto vuestra
cara, ya, adulta, os he disfrutado de mayores
porque, por un momento, he pensado que eras tú,
Jorge, tú , Martín, tú, Adrián.

No, no me he esforzado, en absoluto,
pues así te veo, os veo, veces y más veces,
a mis nietos, en la distancia, en ésa,
para mí inaccesible, a la que no llegaré.

De algo que ya no viviré, he sentido nostalgia.

viernes, 17 de agosto de 2018

Adrián (Visualización de su ecografía)


A través de una técnica misteriosa, te hemos
podido contemplar con perfecta precisión.

Sabemos ya mucho de ti y nos ha subyugado,
emocionado, el ver tu corazón diminuto,
cómo late, desbocado, y proyecta tu sangre
con fuerza desbordante.

Los movimientos de tu pequeña cabecita,
de un lado a otro, como si buscara a tu madre,
cuyo claustro y amor te engendra.

Abres tu boquita en O
expulsando burbujas, como volutas de humo
de empedernido fumador.

En tus facciones se dibujan los ojos, labios,
las naricitas de tu hermano mayor, Martín.
Serás un bebé tan guapo como él,
que sueña contigo todas las noches.

Y llegará el momento, mágico, que tu madre,
con amor y alivio, sentirá tu húmeda piel 
sobre su piel, recorrerán sus manos 
tu deseado cuerpecito,
observará tu cara, tus manitas,
todas tus facciones, se reconocerá en ellas.

¡Más de nueve meses apeteciendo tenerte
entre sus amorosos brazos!

Mirará al cielo dando gracias.
Y el cielo la sonreirá con bendición y amor 
A tu padre, de momento, se le borrarán,
miles de canas, y se humedecerán sus ojos,
de felicidad, con copiosas  lágrimas.

Tu abuelo Martín
te tomará con sus manos,
te acogerá y alojará en su gran corazón.
Besará esas tus pequeñas facciones,
tan familiares,
tan suyas, tan repetidas y queridas ya.
Y el cielo le sonreirá…

Y… tu hermano, ¿qué hará?
La cantidad de besos que estallará en tu piel!
Cuando te vea, sus ojos
se van a hacer aún más grandes,
apenas cabrán  
en su bonito y morenazo rostro.

La de botes que va a dar. ¡Adrián! ¡Adrián!¡Adrián!
levantando sus brazos,
dando sus característicos botes, señal
de triunfo y, también, de gozo.

Tu abuela Carmen, desde ese día, piensa siempre
en ti, y últimamente, cada cinco minutos,
-“Cuándo vendrá? Cuándo llegará ese chiquillo”
-“A ver si viene bien” “Sí, bien vendrá”

Yo, como alguna otra vez,
he echado en falta
que mi ordenador no use impermeable.

Eres bien venido Adrián. Que seas muy feliz!
Nosotros lo somos ya.

viernes, 10 de agosto de 2018

Martín


   

Esta mañana de Marzo ha salido el sol más
generoso y despistado en su luz y calor,
a las siete y treinta, en punto.
Hoy la vida  nos saluda con fuerza
y… desnuda, como así la vida es.

Ha venido Martín, mi nuevo y querido nieto.
Ojos grandes y abiertos, expectantes,
a la luz de este mundo,
a lo que dejaba entrever la piel de su madre,
desde su ya pleno y bendito vientre.

Mi nieto, Martín, es moreno, como sus padres,
perfecto cuerpo,
manos grandes, tendidas, solícitas de amores,
piel sonrosada, dispuesta a crecer.

Es la esperanza, en un mundo
lleno de interrogantes…
Es manantial de sonrisas,
en tiempos no muy pródigos en ellas.

Es el ansia de un mundo mejor, nuevo.
El triunfo de la vida,  deseada.
El reencuentro del amor
con la fragilidad,
con la más absoluta dependencia
de la gente de buena voluntad, de sus padres.

Así, les felicito,  a ellos y, sí, a mí mismo.
Al recién nacido deseo, de corazón,
feliz y larga vida.

Bienvenido eres, Martín!


viernes, 3 de agosto de 2018

La computadora


Tildaba de aburrida y árida  
a la dueña y señora del mundo: la Informática.
¡Cuán equivocado estaba!
Hace poco tiempo,
apenas unos años,
abandoné los miedos y mis propios engaños.
Empecé a hacer pinitos,
algún que otro trabajo,
un solitario, a veces, y,  cómo no, poemas
en la pantalla dejé reflejados.
Como os he dicho,
de eso hace unos pocos años, y ahora
sí, aquí estoy, usando yo mi teclado.
Si el gran Cervantes o Lope de Vega
lo hubieran utilizado,
estanterías bastantes no habría en el mundo
para almacenar tantas letras...
Ah! pero... ¿qué es lo que digo?
¡qué desatino! en un  simple CD
muchos poemas archivo.



Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo