viernes, 15 de noviembre de 2019

Venecia



 Cuando te descubrí,
tú, irreal, bella, y acariciada por la ninfa,
perfecto maridaje, mas provocadora…
me sedujiste. Uno más rendido a tus islotes,
Me parecías como un sueño, una fantasía.

De madrugada, tus luces culebrean sobre
el lago, atravesadas sus aguas por algún
vaporeto de cotidianos 
noctámbulos, embriagados por tus recovecos,
recónditos rincones, escondidos en las
enaguas de coqueta amante.

Gozan la noche, descubriendo
tus húmedos encantos, lujuriosa,
insaciable de miradas ávidas,
acariciantes e incrédulas.

Quieren ver tu despertar femenino,
siempre espléndido, al nuevo día.

El sol florece los matices,
en los de tus centenarios ladrillos y piedras,
en muros y puentes, algunos escuchan suspiros,
en tus aguas reflejados,
en los ojos sorprendidos.

Venecia, no te hundas, vive siempre, eternamente,
para placer de nosotros, amantes mortales.





Quién pudiera ir atrás!


 El amor es joven y apasionado.
Ilusión, esperanza, vigor...El amor huye
de la razón, y se precipita en la atracción.

Cuando pasan los años, torna en dulce, tranquilo.
Y, como si un río fuera, muda el nombre, muta
a cariño, amor y añoranza de algo
que ya  no podrá retornar jamás.

El amor lo puede todo cuando quien lo siente
puede más   ¡Juventud, fugaz estadio,
quién pudiera ir atrás!





Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo