viernes, 24 de noviembre de 2017

Martín

                                             A mi segundo nieto, Martín 
Esta mañana de Marzo ha salido el sol más
generoso y despistado en su luz y calor,
a las siete y treinta, en punto.
Hoy la vida  nos saluda con fuerza
y… desnuda, como así la vida es.
Ha venido Martín, mi nuevo y querido nieto.
Ojos grandes y abiertos, expectantes
a la luz de este mundo,
a lo que dejaba entrever la piel de su madre
desde su ya pleno y bendito vientre.
Mi nieto, Martín, es moreno, como sus padres,
perfecto cuerpo,
manos grandes, tendidas, solícitas de amores,
piel sonrosada, dispuesta a crecer.
Es la esperanza, en un mundo
lleno de interrogantes…
Es manantial de sonrisas,
en tiempos no muy pródigos en ellas.
Es el ansia de un mundo mejor, nuevo.
El triunfo de la vida,  deseada.
El reencuentro del amor con la fragilidad,
con la más absoluta dependencia
de la gente de buena voluntad, de sus padres.
Así, les felicito,  a ellos y, sí, a mí mismo.
Al recién nacido deseo, de corazón,
feliz y larga vida.


Bienvenido eres, Martín!

viernes, 17 de noviembre de 2017

Padre


                                               Me hubiera gustado ser
                                               el buen padre que tú fuiste.
Tus ojillos chispeantes,
en sonrisa interminable,
me acarician por siempre.

Tu caminar ligero,
por tu pinar amigo,
acompaña mi camino.

Manos recias, de hierro, tiernas
de caricias,
afanosas, ágiles, generosas.

Tiempos de posguerra,
corre caminos infatigable;
huiste al hambre.

Creyente tardío,
convencido de Dios,
te hiciste más bueno.

Educador, autodidacta,
ausente de vicio,
grande de alma.

¡Cómo añoro los cuentos
en las noches largas!
¡Cómo los besos que me dabas!

Nos dejaste solos…
Sin nosotros saberlo,
despedida en la mirada.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Para ti, madre



Para ti, mi recuerdo, madre.
Un recuerdo nostálgico, con rictus, con ceño
fruncido, con amor escocido.

Nuestros últimos ratitos, sentado a tu lado,
los saboreé con mimo
y  avaricia,
sabiendo tu sueño cercano.

Recuerdos...muchos dulces...
agrios, espinosos, dolorosos también hubo;
tu amor daba para todo.

Y te comprendí... Nuestras lágrimas
lavaban nuestras culpas,
se cerraban las heridas.

Maravillosa mi infancia, en tiempos de posguerra
pero sin penurias, con mis juguetes;
¡mi caballo negro, de gran cola!

Tu  devoción y los frailes rompieron
el feliz cuento. Mucha distancia,
hambre y sueño me acompañaron en el convento.

Pero el regreso, vuestros besos,
mi cama, mi casa, los baños
en el río me hicieron, 
otra vez,  crío.

Y los años pasaron,
pasaron en poco tiempo.
Encontrar el amor
supuso nuestro desencuentro.

Y te comprendí, ahora más te entiendo,
lo sentí, y  aún lo siento; fue otro triste cuento.

¡Cómo no te voy a entender, si para entenderte,
tengo a diario tu sentir
en tres trozos salidos de mí!



viernes, 3 de noviembre de 2017

El reloj, a(na)tómico


El amor, aun siendo sereno, incita a cometer
pequeñas y las más grandes locuras. 
Mas hay un tiempo para amar.

Después, vendrá el  momento difícil de evitar
dejar regadas las miserias,
como migajas de pan agrio y duro,
escombros y tristeza.

La rendición, el dejar las armas, ya obsoletas,
envainadas con la resignación del guerrero
derrotado por otro invencible, inexorable
y cruel, el paso del tiempo.
 

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo