Poesía es tu cuerpo,
erguida tu imagen -a tus pies
tu contorneada sombra, sobre el lienzo del suelo-
o tendida, figura expectante -acogedora seda-
o... mecida por el sueño.
Rimas y leyendas son tus ojos, son faroles
encendidos de pasión, tu rostro junto al mío.
Pareados son tus labios, tu boca con mi boca.
Poesía es tu cabello, suelta tu melena en pos
del viento, o recogida,
graciosa, en lo alto de tu cuello.
Versos son tus senos -rimando
en asonante- con los labios
que los lamen,
labios incansables
que liban en ellos,
con la insaciable sed
del amante que bebe de tu cuerpo.
Y versos, también,
-en albedrío perpetuo-
son los vellos que acarician,
en las sombras, tu sexo,
dormido o violentado
por las caricias penetrantes
que te elevan
–nos elevan- al cielo.
Dos romances tus piernas,
los pilares del edén.
(Del poemario, "Luna llena")