viernes, 26 de enero de 2018

Los niños del telediario


Ya a nadie sorprende ver a esos niños,
tez del color de su abrasada tierra,
con lágrimas en los ojos y moscas
intentando devorar sus desnutridos cuerpos.

Arrojados del cálido vientre de sus madres,
sus miradas no tienen el brillo de esperanza
de los nuestros, ni el ansia de descubrir un mundo
nuevo. Son miradas opacas que siempre chocan
ante el manto de la miseria que los masacra.

No conocen, ni conocerán, una azul cuna
ni rosa, ni tampoco agua de un manantial fresca
que vivifique su deshidratada figura.
Son hijos de la más brutal escasez, desidia
e injusticia del mal llamado género humano.

Nuestro recuerdo y  AYUDA  para ellos
en estos días cercanos a la Navidad.
Nos deseamos paz,  felicidad…
Intentemos lograr para ellos supervivencia,
por lo menos, con sonrisa en sus labios.        

viernes, 19 de enero de 2018

Sequía

Veranos madrugadores de soles
descarados,
amaneceres con resacas.

Nubes rojizas, colmadas de polvo.
Vientos que queman las pieles
y columpian las miserias.

Perezosos otoños que no llegan,
escasas ausencias de soles.

Rayos proyectados sobre lejanos
y abrasados horizontes.

Ocasos con nubes plomizas,
prometedoras de lluvia improbable.

Vientos que despeinan campos resecos,
muertos, inertes.

Tormentas de relámpagos,
truenos, rayos y hojas secas.


Nubes de espitas, siempre clausuradas…

viernes, 12 de enero de 2018

Hartura


Porque moscas y moscones acudan
a la miel y se escupan la hiel. De que
"fachas" y "progres" "progres" y "fachas" se sacudan,
se sacudan responsabilidades
irresponsables y luchen por despedazarse,
devorarse, la        t       a       r       t       a,    sus despojos,
restos del pasado para olvidar,
para algunos olvidados ya.

De algunos jueces, magistrados, que no se sabe
si estudiaron, entendieron, las leyes,
los derechos a aplicar.
De que la Justicia,
más ciega, aunque abierta de ojos, tropiece
por alguna esquina.

De que las calles ardan,
las quemen, de hartura, del amargor desmedido,
y bárbaro, mientras los capitostes 
arrojan a la espalda las copas de champán,
satisfechos de osadía y poder.

De los rencores, memoria y odios  heredados,
ADN que no quieren mutar.
La Historia servida a la carta,
al gusto de cada cual.

De esclavos del tedio, atadas sus manos,
cerradas sus tripas, que quieren,
necesitan trabajar.

De hogares sin leña ni fuego ni olla.

De privilegiados con su puesto asegurado,
que nunca han trabajado, ni trabajan
ni trabajarán -su voluntad
no da para más,
para más, mucho más, da su jornal-

Porque, como los locos, hay muchos más ladrones
sueltos que encerrados en su lugar.
Porque, en este país, no queda qué robar más.

De los feudales de turno,
ilusionistas de naciones de chiste-ra
triste y rota.

Porque la ETA capitalice su no matar.

viernes, 5 de enero de 2018

Diez años, desde entonces (11-03-2004) En memoria.


La muerte, madrugadora y ávida de sangre,
aliada con secuaces sin bandera
ni puños conocidos,
a día de hoy,
pero, seguro, sin almas ni entrañas,
marcó para siempre esa fecha.
Aquel día durante pocas horas, muy pocas,
la tragedia haría olvidar las rivalidades,
nos hermanaría  en el dolor, los ayes, lágrimas.
A los pueblos los une la tragedia...
Pareciera que fuera a cambiar todo.
Pero, como si fueran buitres agazapados,
pronto extendieron sus alas sobre los cadáveres,
sus despojos.
Acudieron al olor y color de la sangre. 
En la gran confusión de
"tantanes" modernos, SMS  y consignas,
se dieron su festín, exigiendo lo imposible,
entre los graznidos acusadores,
sin respetar silencios,
que se debieron respetar.
Después de aquellos malditos días, cambió todo,
cambió de distinto modo. Sería una década
perdida, despreciada por muchos, un mirar
hacia atrás, la torpeza y el rencor.
Hoy, 11 de Marzo, piden, se pide unidad. Un
“ingenuo” "hoy toca unidad" a toro pasado.

Pasados diez años, demasiado tarde ya.

Madrid, 11-03-2014

Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo