Veranos madrugadores de soles
descarados,
amaneceres con resacas.
Nubes rojizas, colmadas de polvo.
Vientos que queman las pieles
y columpian las miserias.
Perezosos otoños que no llegan,
escasas ausencias de soles.
Rayos proyectados sobre lejanos
y abrasados horizontes.
Ocasos con nubes plomizas,
prometedoras de lluvia improbable.
Vientos que despeinan campos resecos,
muertos, inertes.
Tormentas de relámpagos,
truenos, rayos y hojas secas.
Nubes de espitas, siempre clausuradas…
Demasiadas tormentas,al final llegan irremediables las inundaciones del alma.
ResponderEliminarSaludos.