viernes, 27 de diciembre de 2019

Haykus


                                      Los poetas que escriben haikus…
                        ¿Son poetas en huelga de celo?

Mi amor, tus ojos,
son estrellas en fuga
cuando me buscan.


Tus bellos ojos
con los míos, de frente,
son cuatro espejos.


Gozar tu cuerpo,
gozar de nuestros cuerpos:
revolución.


Sí, se entendían:
su boca con la suya;
sobran palabras.


Monte con monte
dos amores se gozan,
nada por medio.



Besé sus pechos:
sus profundas raíces
se perturbaron.

Ay, el amor       
es fuente, es manantial,
el agua corre.

 



Día de la mujer

 Este ramito
de diminutos versos,
mujer, es tuyo





viernes, 20 de diciembre de 2019

Ocaso


 El ocaso, rojo y cálido como la ardiente
sangre, abrasa sus palabras y sus besos de amor.
La mar, sus aguas vacilantes y juguetonas,
lame sus cuerpos, entrelazados y desnudos.
Una gaviota, columpiada en las mudas olas,
observa a los amantes.
El sol, pudoroso, se esconde tras las montañas.
Ya a oscuras, dan rienda suelta, con frenesí, al goce,
a la fogosidad que embarga sus sentimientos.
Las sabias manos de él recorren la orografía
provocadora de un cuerpo joven e incendiario
que se retuerce, conjugando los movimientos
con los lascivos lances de su amante.
La luna, curiosa, se asoma en lo alto;
por  lo que ve, ya no es de plata, pues se sonroja.
Tras varios asaltos se internan en las templadas
aguas, jugando y salpicándose con las olas.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Mujer sola




       Rostro sereno, aún no ajado.
Ojos profundos, inquisidores.
Boca de pétalos desflorados
de sus primaveras.

Senos que nunca fluyeron mieles,
nunca amamantaron aunque el amor y el placer
gustaron,
henchidos en deleites y goces.

Cuerpo provocador de envites apasionados,
de relajación
de miembros enlazados, reincidentes y locos.

Los amores... aves de paso; en su sentimiento
no anidaron,
sólo posaron, descansaron su fugaz vuelo.


viernes, 6 de diciembre de 2019

Estatua



¡Pobre estatua de mármol frío y duro!
Sin corazón, sin alma; tú eres, sólo, bella...

Cuando la luna te mira eres de nieve blanda,
nacarada.
Tus ojos tristes, sin destellos,
sin lágrimas.

Tus cabellos
quietos, al soplar el viento.

Vigía de noches de amor, de lunas
llenas y lunas moras,
codiciosa de caricias y besos
permaneces erguida, orgullosa,
siempre mirando sin mirar.

Tus pies, frágiles y desnudos
en los fríos de las noches y los días,
te sostienen incansables sin tener donde ir;
siempre quieta, sólo se mueve tu sombra.

Treinta años mía...
 no me conoces, no me saludas... Yo,
enamorado de ti,
sin verte, te veo desde mi alcoba;
tú ahí sigues mojada,
solo, por el rocío y la lluvia.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo