Sin corazón, sin alma; tú eres, sólo, bella...
Cuando la luna te mira eres de nieve blanda,
nacarada.
Tus ojos tristes, sin destellos,
sin lágrimas.
Tus cabellos
quietos, al soplar el viento.
Vigía de noches de amor, de lunas
llenas y lunas moras,
codiciosa de caricias y besos
permaneces erguida, orgullosa,
siempre mirando sin mirar.
Tus pies, frágiles y desnudos
en los fríos de las noches y los días,
te sostienen incansables sin tener donde ir;
siempre quieta, sólo se mueve tu sombra.
Treinta años mía...
no me conoces, no me
saludas... Yo,
enamorado de ti,
sin verte, te veo desde mi alcoba;
tú ahí sigues mojada,
solo, por el rocío y la lluvia.
Siempre me ha encantado tu sensibilidad...
ResponderEliminarUn besazo.
Sí a veces esas estatuas personifican
ResponderEliminarla tristeza,sientes pena al verlas.
Un gran abrazo Jorge.