viernes, 27 de marzo de 2020

Clama ante tu puerta



Clama ante tu puerta, que fue suya y ha cerrado,
deshecho, hundido su cuerpo, ahogado
por las drogas que circulan
por su sangre, en la desesperación de ser tan débil
y desgraciado, teniendo
lo más sagrado a su cuidado,
descuidado
por su debilidad ante el vicio consumido,
que le consume y destruye,
sin que su voluntad, ausente y enajenada,
pueda evitarlo.

Clamo, mi amor, ante tu puerta que tantas veces
yo mismo, sin estar en mí, sin llave,
he clausurado.
Los lloros del bebé, más bien, débiles lamentos,
que nuestro loco amor engendró, rasgan mi pecho,
no hago nada por acallarlo, sólo me arrastro
por el suelo ensangrentado, dolor en mis manos,
mis uñas arañan con furia el sucio mosaico
como fiera que quiere herir
a cualquiera… que esté a su lado.


viernes, 20 de marzo de 2020

Madre rota



El otoño luchaba contra el temprano invierno,
perdiendo la partida.
Era una mañana fría
muy fría, gélida, de Sigüenza,

Las nubes habían teñido de noche el día.
El aire clavaba la lluvia en nuestras mejillas.

El pinar, mientras, nos regalaba con aroma
de tierra y plantas mojadas;
tomillo y romero y, también, resina.

Las copas de los pinos
nos saludaban silbando,
se inclinaban con el viento,
al alocado paso de nuestras correrías.

El castillo, entonces en ruinas,
nos miraba extrañado;
no se creía tanta alegria,
en día tan ventoso y frío.

Confundidos con los silbidos
que los pinos emitían, nos llegaron... ¿lloros... 
y gritos...? Corrimos hacia el camino
que las ramas cubrían.
No lejos, una mujer,
desafiando a los elementos,
se dirigía hacia el, no lejano, cementerio.

Apenas en falda y camisa,
llevando una pequeña caja
del color de las astillas.
Subía entre dolor, quejidos y los sollozos.

A su niña, muerta, iba hablando, la acariciaba,
la chillaba, la susurraba, gritaba al cielo.
A nosotros nos ignoraba; no nos veía...

De un resbalón caía a tierra;
en el suelo abrazaba aquella pequeña caja;
la acariciaba, la besaba,
mientras, desgarradoramente,
“mi pobre niña”, decía...temblando.






viernes, 13 de marzo de 2020

¿Por qué?



Imagino un pequeño bebé, endeble,
y desatendido, desamparado
que se aferra, con sus escasas fuerzas,
al frágil hilo de la vida.
Cuando cesan sus lamentos deseo oír de nuevo,
si no sus risas, al menos,
sus quejidos, que confirmen su supervivencia.

¿Es un niño carente,
quizá, de amor, de salud,
sin una nana que calme
su inquietud, su dolor?

Mis ojos, insomnes, escrutan la oscuridad
buscando su sonrisa inédita.
Niño por mí desconocido; tu cara es mueca,
solo triste mueca, de infeliz niño,
de niño desgraciado, abandonado.


viernes, 6 de marzo de 2020

La casualidad ha querido que, siguiendo el riguroso orden del ïndice del libro, haya sido éste el poema a publicar en el día de hoy ,Viernes, tan cercano al día 8.-


Maltrato

Siempre, a cualquier hora, fuera del día
o de la noche, empezaba a tronar la misma voz,
escupiendo alcohol, cascada rota,
trallazos de metal contra metal.
Al lado de nuestra casa el infierno,
habitaba el diablo; así de cruel y sanguinario.
Golpes de objetos contra las paredes,
contra el suelo,
vidrios rotos, sollozos, lamentos confundidos
con quejidos, gritos y más sollozos.
Más golpes, blasfemias, quejidos.

Luego, después del terror de los gritos,
el terror, más profundo e incierto, del silencio...
Mirábamos a la pared que nos separaba
queriendo adivinar, buscando la silueta
de aquella pobre mujer,
pidiendo que aún no estuviera muerta.

Él había cerrado con un portazo
la pesada puerta, con sus pasos alejándose
se iban silenciando sus maldiciones.
Tenues ayes nos confirmaban supervivencia,
de una amarga, desesperanzada y muy cruel vida.

Un día, después de los golpes, al final, no hubo
más lamentos, ni sollozos, ni ayes... Sí silencio;
un silencio denso, rasgado
por la sirena de ambulancia, ya innecesaria.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo