viernes, 22 de mayo de 2020
viernes, 15 de mayo de 2020
HOY LLEGO AL ÚLTIMO POEMA DE LIBRO, "MUJER, TU ERES POESÍA". AGRADEZCO A QUIENES HAN IDO ASOMÁNDOSE A ESTAS PÁGINAS, ALGUNOS YA AMIGOS. OS DESEO A TODOS SUERTE, EN ESTOS TIEMPOS TAN TRISTES, EN LOS QUE TANTAS VIDAS SE VAN PERDIENDO.
Tal vez
mañana, quizá, lo haga
andar el
polvo, amigo, de todos los caminos,
sonreír a los espejos
que
poseyeron tu rostro,
hacer un guiño a las estrellas,
hacer un guiño a las estrellas,
a las que
rogaste un deseo,
recorrer con mi mano el lomo de aquel buen perro
recorrer con mi mano el lomo de aquel buen perro
que lamió tu
cara,
acunar, en el cuenco de mis manos,
acunar, en el cuenco de mis manos,
la espuma
del mar que arrulló tu cuerpo,
visitar, de nuevo, aquel lecho
visitar, de nuevo, aquel lecho
que acogió
nuestros encuentros.
Tal vez mañana, quizá, volverá tu sonrisa
Tal vez mañana, quizá, volverá tu sonrisa
a acariciar
la mía.
viernes, 8 de mayo de 2020
Amor caduco
El amor es un templo,
en él solo su imagen.
Devoto fue de ese templo
y el tiempo le arrojó de él.
Ya no le llegan sus besos,
su abrazo ya no es húmedo,
y sus palabras no logran
su sonreir de entonces…
Ese amor caduco,
que les hiere y les mata,
les aleja y les anula,
les enfrenta y les afrenta,
les rebaja, les denigra,
no es pesadilla pasajera,
no tiene solución, no tiene cura.
A la locura ha de llevarles,
les lleva a un infierno en vida,
sin olvido e imposible salvación.
viernes, 1 de mayo de 2020
Ella no está
Allí, tumbado en la cama, desnudo, abrazado
a la almohada.
Las ventanas le arrojan
los ruidos de fuera.
No sabe qué día y hora es,
ni tampoco le importa; ella no está.
Cae la noche, la oscuridad lo invade todo,
también su mente.
Y su nombre, el nombre de ella,
desaparece,
desaparecen sus labios,
su húmeda boca, su acogedora piel, los besos,
en su piel impresos…
“Desapareces toda tú.”
Hecho un ovillo, tembloroso, deshilvanado,
da vueltas y más vueltas
entre las húmedas sábanas,
mojadas por sus lágrimas.
Todo es tiniebla; todo es nada.
Amanece, ella no está,
¡Malditas palabras!
¿Puede matar la mente?
Prueba con toda su fuerza:
hace por no respirar
se engrosan sus venas,
su cuello se enerva,
su cuerpo levita,
casi hasta tocar el techo…
Más fuerza; su corazón se acelera,
sus ojos deambulan locos, salidos de órbita,
buscan lo que no encuentran.
Sus brazos se tensan, sus manos
levantan el gran peso
que su alma alberga.
Más, más alto. Su cuerpo tiembla;
él desespera…
Quizá lo consiga, insiste; su rostro
se desencaja. Las venas arrastran
veneno que su corazón bombea; insiste…
Mas, la mente no mata…
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Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.
Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo