sábado, 30 de diciembre de 2017

Esta nublado, no llueve.



Hoy, como otros muchos días, es un día triste
Está nublado, la niebla
oculta los edificios,
hace llorar los cristales.

Desde mi ventana veo la calle vacía.
De vez en cuando pasa un transeúnte,
las manos en los bolsillos,
al abrigo del frío.

Ayer era 28 de Diciembre.

Estas navidades son especialmente tristes
pues en muchos hogares habita la miseria.
Más de un millón de familias, sin culpa,
están en paro, ninguno de sus miembros tiene
trabajo ni ayudas
¿de qué se alimentan?

Algunos no tienen casa, sus deudas, los bancos,
se la arrebataron.

Las calles de Madrid están muy tristes
en estas fechas, con más luces engalanadas.
Por muchos de sus habitantes corren las lágrimas.

Las once horas, los sanitarios salen
a la calle, protestan:
“la sanidad no se vende”.

La niebla se hace más presente en la calle. Triste,
muy triste..


29, diciembre, 2012.


viernes, 22 de diciembre de 2017

Capítulo II

Como la vida es

No sé qué hacer este Domingo
(O negros nubarrones)

Podría vadear un río de márgenes inimaginables,
caminar tranquilo por una estrecha y elevada cornisa
o correr por ella, a más de cien millas, por segundo.

Pudiera, quizá, envenenarme con mucho de alcohol  metílico,                       
o bien pudiera vigilar las musarañas que desfilan, atrevidas,
por mi cuarto, sin ningún respeto al frío.

Podría hacer un crucero por un campo de trigo
y besar a las amapolas e invitarlas a viajar conmigo.
Podría, podría, caminar cualquier camino,
con el polvo en mis cejas y mil nudos en mi ombligo.

Podría acompañar a las mariposas en sus transcontinentales vuelos, 
cortarme las alas de mis devaneos,
o hacer eco a las lúdicas cigarras indignadas del estío.
Podría contar cuentos sin cuento, reclamar derechos,
sin respeto a lo ajeno.

Podría desafiar, como Don Quijote, a sus, nuestros, enemigos,
hoy más altos y altaneros por las palas que mueven los vientos.
Podría escalar cipreses y gritar, gritar al cielo con lúgubre plañido,
con dolor, sin remordimiento,
o tumbarme en las tumbas a su sombra,
o esconderme en los nichos, a su abrigo.

Podría morder a las ratas, inoculándolas mis turbios pensamientos,
liberar los trinos de los presos ruiseñores,
apresar a los banqueros,
usureros insaciables, en sus cajas fuertes
repletas de sus lingotes de oro y
de las miserias de sus muchos pobres deudores.

Volar, podría, por los muy negros nubarrones,
los que invaden mis vacíos, llenos de dudosos
presagios, y cada vez más ciertos… por lo incierto.


Mayo de 2012.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Gracias (Oración )


Gracias, oh Dios, por todo lo que me has concedido,
y, muchas más, por todo lo que me has perdonado.
Muchas veces distanciado de Ti, pero nunca,
nunca te he olvidado.
Tú sabes, Señor, cómo soy, cómo siempre he sido,
todo el mal, todo el daño que yo he podido hacer.
Pero sabes, también, que de todo ello
yo me he arrepentido
Sé que, desde muy pequeño, me escuchas;
te estoy agradecido.
Cuando, a veces, creí que estaba solo,
que me habías dejado, Tú estabas a mi lado.
Años, muchos más de los que esperaba, he vivido;
y mis frutos han cuajado, mis mejores bienes,
que Tú me has otorgado; por ellos, Señor, ruego,
por su felicidad seré siempre agradecido.
Ellos, Señor, Tú lo sabes, son buenos,
mi culpa, otra más, que no sepan más sobre Ti,
mas mi culpa ellos no la han cometido.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Jorge, Martín, Adrián


                                                                  A mis nietos
Hoy, un muchacho, de unos veintitantos
años, por su faz y su talle,
me ha hecho imaginaros a una edad
que no os veré.
He sentido una extraña visión; le he puesto vuestra
cara, ya, adulta, os he disfrutado de mayores
porque, por un momento, he pensado que eras tú,
Jorge, tú , Martín, tú, Adrián.
No, no me he esforzado, en absoluto,
pues así te veo, os veo, veces y más veces,
a mis nietos, en la distancia, en ésa,
para mí inaccesible, a la que no llegaré.
De algo que ya no viviré, he sentido nostalgia.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Adrián, mi tercer nieto.

                               (A través de una ecografía)

A través de una técnica misteriosa, te hemos
podido contemplar con perfecta precisión.
Sabemos ya mucho de ti y nos ha subyugado,
emocionado, el ver tu corazón diminuto,
cómo late, desbocado, y proyecta tu sangre
con fuerza desbordante.
Los movimientos de tu pequeña cabecita,
de un lado a otro, como si buscara a tu madre,
cuyo claustro y amor te engendra.
Abres tu boquita en O
expulsando burbujas, como volutas de humo
de empedernido fumador.

En tus facciones se dibujan los ojos, labios,
las naricitas de tu hermano mayor, Martín.
Serás un bebé tan guapo como él,
que sueña contigo todas las noches.

Y llegará el momento, mágico, que tu madre,
con amor y alivio, sentirá tu húmeda piel 
sobre su piel, recorrerán sus manos 
tu deseado cuerpecito,
observará tu cara, tus manitas,
todas tus facciones, se reconocerá en ellas.
¡Más de nueve meses apeteciendo tenerte
entre sus amorosos brazos!
Mirará al cielo dando gracias.
Y el cielo la sonreirá con bendición y amor 
A tu padre, de momento, se le borrarán,
miles de canas, y se humedecerán sus ojos,
de felicidad, con copiosas  lágrimas.

Tu abuelo Martín te tomará con sus manos,
te acogerá y alojará en su gran corazón.
Besará esas tus pequeñas facciones,
tan familiares,
tan suyas, tan repetidas y queridas ya.
Y el cielo le sonreirá…

Y… tu hermano, ¿qué hará?
La cantidad de besos que estallará en tu piel!
Cuando te vea, sus ojos
se van a hacer aún más grandes,
apenas cabrán   
en su bonito y morenazo rostro.
La de botes que va a dar. ¡Adrián! ¡Adrián!¡Adrián!
levantando sus brazos,
dando sus característicos botes, señal
de triunfo y, también, de gozo.

Tu abuela Carmen, desde ese día, piensa siempre
en ti, y últimamente, cada cinco minutos,
-“Cuándo vendrá? Cuándo llegará ese chiquillo”
-“A ver si viene bien. Sí, bien vendrá”

Yo, como alguna otra vez,
he echado en falta
que mi ordenador no use impermeable.

Eres bien venido Adrián. ¡Que seas muy feliz!
Nosotros lo somos ya.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo