En nuestra primera conversación,
cuando estabas aún en el vientre de mamá,
me dijiste: "hasta pronto, abuelo" y, como
hombre de palabra, cumpliste lo prometido.
Y viniste, como con prisa, en el primer día
del mes nueve, con ligero llanto de impaciencia
y ojos abiertos, escrutadores. Indagabas
todo, sonidos, voces, luces, caras …
Eras tan pequeñito que tu papá, en la palma
de su mano, te acogía, con sumo cuidado.
Y fuiste creciendo rápido. Empezar a andar
fue para ti un juego, entre tus alegres, sonoras,
risas y carcajadas. Te lanzaste a andar,
a descubrir, a conquistar tu, este, mundo nuevo,
con ojos tan llenos de ilusión y de esperanza.
Y nuestros corazones latieron con más fuerza
desde entonces, y para nosotros fue, también,
el mundo un mundo nuevo. Nos abriste senderos
frescos, con colores de lindos amaneceres,
prometedores de amor y de felicidad.
Ya has cumplido seis años, eres alto, elegante,
alegre, juguetón, inteligente,
de gran corazón, siempre repartiendo cariños
besos, abrazos... y qué abrazos! Te quiero, Jorge.
Quiero seas feliz y hagas feliz a los tuyos.