Que los sueños, sueños son...
¡Despierta!
Que un día tiene veinticuatro
horas, y son tantísimos minutos!
Déjalo, no te empeñes,
es imposible...
Y es que, aquello del amor terminó,
las pavesas, ahora, son ceniza.
El fuego se apagó ¿No te das cuenta?
No insistas, termina el camino solo,
quizá sea tu mejor compañía.
¡Despierta!
Ya no pretendas encender la hoguera,
no tienes leña. Así que... déjalo, es imposible.