Que los sueños, sueños son...
¡Despierta!
Que un día tiene veinticuatro
horas, y son tantísimos minutos!
Déjalo, no te empeñes,
es imposible...
Y es que, aquello del amor terminó,
las pavesas, ahora, son ceniza.
El fuego se apagó ¿No te das cuenta?
No insistas, termina el camino solo,
quizá sea tu mejor compañía.
¡Despierta!
Ya no pretendas encender la hoguera,
no tienes leña. Así que... déjalo, es imposible.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarProfundos y nostálgicos versos!
ResponderEliminarNada es imposible cuando despertamos al espíritu.
Un gusto conocer tu espacio, te vi en el blog de una amiga común llamada Marisa, una gran poetisa.
Cariños.
Donde hubo fuego
ResponderEliminarsiempre queda "rescoldo"
Solo hace falta la brisa.
Veo que Adriana
me hizo una presentación
que no merezco.
Ella sí que es grande.
Besos