Qué duro es recorrer con la mente los caminos
por los años ya transitados,
recordar lo vivido sin la atención precisa,
sin saborear despacio -como se paladea un buen vino-
como no haciendo caso a lo que ocurre
a nuestro lado,
como ausentes de aquel momento que fue presente,
como si no fuéramos actores de aquel teatro.
Tiempo con vivencias no olvidadas
que no podemos traer a este momento
-sí acariciar con nuestra mente-
que ya no vivimos, o vivimos en pasivo.
Todo quedó atrás,
tras muchos horizontes,
con los mismos paisajes, cual atrezo
de la vieja comedia de Dante, con actores
caducos, relegados en palcos de platea,
esperando el apagado de luces
y bajada del telón
definitivo.
(Del poemario "Luna llena")