Y venías, corrías, hacia mí,
cual chiquilla alocada, mojada con la lluvia,
vestida, mas… desnuda,
tus ropas desposadas con tu piel,
tus cabellos, cascadas en tu cara.
Tus pies, traviesos y desnudos,
salpicaban agua sobre agua.
Mojé tus labios con los míos,
succioné tus abiertos poros,
lo ardiente que tu cuerpo desprendía.
Las nubes se quebraban en diluvio,
la luna nos besaba