sábado, 29 de septiembre de 2018

Gracias (Oración)



Gracias, oh Dios, por todo lo que me has concedido
y, mucho más, por todo lo que me has perdonado.
Muchas veces distanciado de Ti, pero nunca,
nunca te he olvidado.

Tú sabes, Señor, cómo soy, cómo siempre he sido,
todo el mal, todo el daño que yo he podido hacer.
Pero sabes, también, que de todo ello
yo me he arrepentido

Sé que, desde muy pequeño, me escuchas;
te estoy agradecido.
Cuando, a veces, creí que estaba solo,
que me habías dejado, Tú estabas a mi lado.

Años, muchos más de los que esperaba, he vivido;
y mis frutos han cuajado, mis mejores bienes,
que Tú me has otorgado; por ellos, Señor, ruego,
por su felicidad seré siempre agradecido.

Ellos, Señor, Tú lo sabes, son buenos,
mi culpa, otra más, que no sepan más sobre Ti,
mas mi culpa ellos no la han cometido.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Aquel negro y triste sábado.

        


 EN MEMORIA
                                                                         
  Perdóneseme el atrevimiento,  pues el dolor y el amor no tienen pudor.
                                                                         
Ayer, un día muy triste, para mi lo fue. Se cumplían treinta y seis años de que una larga intervención quirúrgica terminara con la vida de uno de mis seres más queridos: mi padre.
Se nos dieron garantías de éxito total, “nada que temer”.  Así que  apenas le despedimos ¿para qué? ¿para causarle preocupación? cuando entraba en quirófano, un viernes de dolor.
Se iba con sonrisa cariñosa y enigmática.  ¿Es que, quizá, sabía lo que iba a ocurrir?
De madrugada oímos voces nerviosas, pedian sangre, carreras por los pasillos interiores, nervios…y a nosotros nos invadió el miedo, el pánico, de que ocurriera algo que no esperábamos; se nos garantizó éxito por el cirujano…
Horas interminables,  un silencio extraño.
Nos dicen que pasemos solo dos a la UCI;  mi madre en primer lugar. Al poco tiempo sale descompuesta, llorando.
Entro, veo a mi padre roto por dentro, cables, tubos máquinas. En su cara el reflejo del dolor más intenso.  Le tomo una mano, la más libre que yo veo, me la retira, con quejido y rostro descompuesto. No puedo reprimir el llanto que arroja lágrimas a sus hombros descubiertos.
Le lleno su frente de besos, son besos suaves, cautelosos por no ocasionarle dolor, daños.
Mis besos son los últimos. No me lo creo. Y él está sufriendo...consciente, está a un paso de la odiosa muerte.
Dolor en mis entrañas, mareo,  náuseas contenidas, espanto.
Salgo de aquella sala de torturas.  Mi familia, mi madre, hermanas y yo, con los corazones oprimidos, soportamos, incrédulos, el fatal desamparo.
Nos quedamos solos, huérfanos de nuestro amado padre. A las siete y media de la mañana, de un Sábado  negro, salíamos del hospital.
Y ese Sábado, negro, mi mujer cumplía años. Una vez más la grotesca y cruel muerte empañaba la alegría de mis ojos cansados.

Hoy, aun lejana en el tiempo,  recuerdo, con nostálgica sonrisa, aquella  repetida frase por mi hijo menor: “No te ayas abeito, está pibido”   mientras extendía sus bracitos, intentando evitar que mi padre saliera de nuestra casa, cuando venía a visitarnos.
Hoy, un día más, con alegría, pero con gran nudo en la garganta, felicito a  Carmen , mi mujer, por su nuevo cumpleaños, uno más, y muchos más que cumplirá, así se lo deseo.

 

Madrid, 20 de Enero de 2016

viernes, 14 de septiembre de 2018

Padre

                             

                                                Me hubiera gustado ser
                                                el buen padre que tú fuiste.


Tus ojillos chispeantes,
en sonrisa interminable,
me acarician por siempre.

Tu caminar ligero,
por tu pinar amigo,
acompaña mi camino.

Manos recias, de hierro, tiernas
de caricias,
afanosas, ágiles, generosas.

Tiempos de posguerra,
corre caminos infatigable;
huiste al hambre.

Creyente tardío,
convencido de Dios,
te hiciste más bueno.

Educador, autodidacta,
ausente de vicio,
grande de alma.

¡Cómo añoro los cuentos
en las noches largas!
¡Cómo los besos que me dabas!

Nos dejaste solos.
Sin nosotros saberlo,
despedida en la mirada…


viernes, 7 de septiembre de 2018

Para ti, madre


Para ti, mi recuerdo, madre.
Un recuerdo nostálgico, con rictus, con ceño
fruncido, con amor escocido.

Nuestros últimos ratitos, sentado a tu lado,
los saboreé con mimo
y  avaricia,
sabiendo tu sueño cercano.

Recuerdos...muchos dulces...
agrios, espinosos, dolorosos también hubo;
tu amor daba para todo.

Y te comprendí... Nuestras lágrimas
lavaban nuestras culpas,
se cerraban las heridas.

Maravillosa mi infancia, en tiempos de posguerra
pero sin penurias, con mis juguetes;
¡mi caballo negro, de gran cola!

Tu  devoción y los frailes rompieron
el feliz cuento. Mucha distancia,
hambre y sueño me acompañaron en el convento.

Pero el regreso, vuestros besos,
mi cama, mi casa, los baños
en el río me hicieron, 
otra vez, crío.

Y los años pasaron,
pasaron en poco tiempo.
Encontrar el amor
supuso nuestro desencuentro.

Y te comprendí, ahora más te entiendo,
lo sentí, y  aún lo siento; fue otro triste cuento.

¡Cómo no te voy a entender, si para entenderte,
tengo a diario tu sentir
en tres trozos salidos de mí!




Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo