viernes, 22 de diciembre de 2017

Capítulo II

Como la vida es

No sé qué hacer este Domingo
(O negros nubarrones)

Podría vadear un río de márgenes inimaginables,
caminar tranquilo por una estrecha y elevada cornisa
o correr por ella, a más de cien millas, por segundo.

Pudiera, quizá, envenenarme con mucho de alcohol  metílico,                       
o bien pudiera vigilar las musarañas que desfilan, atrevidas,
por mi cuarto, sin ningún respeto al frío.

Podría hacer un crucero por un campo de trigo
y besar a las amapolas e invitarlas a viajar conmigo.
Podría, podría, caminar cualquier camino,
con el polvo en mis cejas y mil nudos en mi ombligo.

Podría acompañar a las mariposas en sus transcontinentales vuelos, 
cortarme las alas de mis devaneos,
o hacer eco a las lúdicas cigarras indignadas del estío.
Podría contar cuentos sin cuento, reclamar derechos,
sin respeto a lo ajeno.

Podría desafiar, como Don Quijote, a sus, nuestros, enemigos,
hoy más altos y altaneros por las palas que mueven los vientos.
Podría escalar cipreses y gritar, gritar al cielo con lúgubre plañido,
con dolor, sin remordimiento,
o tumbarme en las tumbas a su sombra,
o esconderme en los nichos, a su abrigo.

Podría morder a las ratas, inoculándolas mis turbios pensamientos,
liberar los trinos de los presos ruiseñores,
apresar a los banqueros,
usureros insaciables, en sus cajas fuertes
repletas de sus lingotes de oro y
de las miserias de sus muchos pobres deudores.

Volar, podría, por los muy negros nubarrones,
los que invaden mis vacíos, llenos de dudosos
presagios, y cada vez más ciertos… por lo incierto.


Mayo de 2012.


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo