Tildaba de aburrida y árida
a la dueña y señora del mundo: la Informática.
¡Cuán equivocado estaba!
Hace poco tiempo,
apenas unos años,
abandoné los miedos y mis propios engaños.
Empecé a hacer pinitos,
algún que otro trabajo,
un solitario, a veces, y, cómo no, poemas
en la pantalla dejé reflejados.
Como os he dicho,
de eso hace unos pocos años, y ahora
sí, aquí estoy, usando yo mi teclado.
Si el gran Cervantes o Lope de Vega
lo hubieran utilizado,
estanterías bastantes no habría en el mundo
para almacenar tantas letras...
Ah! pero... ¿qué es lo que digo?
¡qué desatino! en un simple CD
muchos poemas archivo.