nuestros ojos lo decían,
lo sellaban nuestros labios.
Pasaron pocos días,
nuestros cuerpos se buscaban,
se enlazaban nuestras manos.
Tú, joven, inocente,
recibías mis caricias,
como el campo la lluvia,
después de la sequía.
Fuiste mi esperanza, mi arco iris,
aquella estrella que irradian tus ojos,
la calma, y el señuelo que me atrae y me guía.
Han pasado los años,
se extinguieron los sueños,
no el amor que disfrutamos.