El amor es un templo,
en él solo su imagen.
Devoto fue de ese templo
y el tiempo le arrojó de él.
Ya no le llegan sus besos,
su abrazo ya no es húmedo,
y sus palabras no logran
su sonreir de entonces…
Ese amor caduco,
que les hiere y les mata,
les aleja y les anula,
les enfrenta y les afrenta,
les rebaja, les denigra,
no es pesadilla pasajera,
no tiene solución, no tiene cura.
A la locura ha de llevarles,
les lleva a un infierno en vida,
sin olvido e imposible salvación.
El amor nunca caduca Jorge
ResponderEliminarsolo pasa por diferentes estadíos.
Mil besos