Rostro sereno, aún no ajado.
Ojos profundos, inquisidores.
Boca de pétalos desflorados
de sus primaveras.
Senos que nunca fluyeron mieles,
nunca amamantaron aunque el amor y el placer
gustaron,
henchidos en deleites y goces.
Cuerpo provocador de envites apasionados,
de relajación
de miembros enlazados, reincidentes y locos.
Los amores... aves de paso; en su sentimiento
no anidaron,
sólo posaron, descansaron su fugaz vuelo.
Que bien describes a una mujer sola en este poema. Saludos amigo Jorge.
ResponderEliminarBello poema dedicado a la mujer 🙂
ResponderEliminarUn placer leerte. Saludos.
Mujer apasionada que vive con intensidad amores de paso...
ResponderEliminarUn cálido saludo