La
muerte, madrugadora y ávida de sangre,
aliada con secuaces sin bandera
ni puños conocidos,
aliada con secuaces sin bandera
ni puños conocidos,
a
día de hoy,
pero, seguro, sin almas ni entrañas,
marcó para siempre esa fecha.
Aquel día durante pocas horas, muy pocas,
la tragedia haría olvidar las rivalidades,
nos hermanaría en el dolor, los ayes, lágrimas.
A los pueblos los une la tragedia...
Pareciera que fuera a cambiar todo.
Pero, como si fueran buitres agazapados,
pronto extendieron sus alas sobre los cadáveres,
sus despojos.
pero, seguro, sin almas ni entrañas,
marcó para siempre esa fecha.
Aquel día durante pocas horas, muy pocas,
la tragedia haría olvidar las rivalidades,
nos hermanaría en el dolor, los ayes, lágrimas.
A los pueblos los une la tragedia...
Pareciera que fuera a cambiar todo.
Pero, como si fueran buitres agazapados,
pronto extendieron sus alas sobre los cadáveres,
sus despojos.
Acudieron
al olor y color de la sangre.
En
la gran confusión de
"tantanes" modernos,
SMS y consignas,
se dieron su festín, exigiendo lo imposible,
entre los graznidos acusadores,
se dieron su festín, exigiendo lo imposible,
entre los graznidos acusadores,
sin
respetar silencios,
que se debieron respetar.
Después de aquellos malditos días, cambió todo,
Después de aquellos malditos días, cambió todo,
cambió de distinto modo. Sería una década
perdida, despreciada por muchos, un mirar
hacia atrás, la torpeza y el rencor.
Hoy, 11 de Marzo, piden, se pide unidad. Un
“ingenuo” "hoy toca unidad" a toro pasado.
Pasados diez años, demasiado tarde ya.
Madrid, 11-03-2014
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