El amor, aun siendo sereno, incita a cometer
pequeñas y las más grandes locuras.
Mas hay un tiempo para amar.
Después, vendrá el
momento difícil de evitar
dejar regadas las miserias,
como migajas de pan agrio y duro,
escombros y tristeza.
La rendición, el dejar las armas, ya obsoletas,
envainadas con la resignación del guerrero
derrotado por otro invencible, inexorable
y cruel, el paso del tiempo.
Me gustó lo del reloj anatómico
ResponderEliminaraunque como tu dices
para amar siempre hay tiempo.
Un abrazo muy grande