viernes, 25 de octubre de 2019

Aquella muchacha...

Hoy ¡Santo Cielo! he visto, si, a aquella muchacha,
aquella muchacha de encantos inexplorados,
hoy conquistados, colonizado su bendito,
vientre, pues está preñada,
rotundamente preñada, como luna llena.
Su capa abierta a la brisa
que, suavemente, la acaricia.
Solo han pasado tres años desde que la viera
por vez primera e hiciera de musa
en mi poema "Belleza cruel".
Es más exuberante su belleza
ahora, y no es cruel pues ama, es amada.
Al pasar cerca de mi, he quedad ensimismado;
mis ojos resbalan -con pudicia- por su grávido
talle, su semblante y sus cabellos
respla decientes, sus pechos turgentes,
prometedores de inagotable y delicioso
néctar . Su mirada, aún es inocente,
la ha fijado en mi mirar de abuelo, todavia
a la espera de serlo,
y me ha sonreido, sin conocerme, con cara
de mamá,  de joven e ilusionada mamá,
con esa bendición en su vientre de mujer.
He retirado mi mirada,
me he vuelto de espaldas, pues dos jubilosas lagrimas6,
han resbalado por mi rostrp.
Aquella belleza que yo presumía cruel,
está a la espera de ser una bella mamá. 

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Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

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Realizada por Antonio López Negredo