viernes, 2 de febrero de 2018

Hambruna


¡Hijo, niño,  niño mío!
¿Por qué, por qué te eché
a este mundo?
¿Por qué mis carnes se abrieron?
¿Por qué consentí en aquel goce?
¿Fue, quizá, el amor pecado?

¿Por qué te castiga Dios?
¿Por qué mis pechos secos,
ni poderte dar bocado?

¿Por qué estas tierras yermas,
por qué, por qué sólo regadas
por el sudor de tu padre,
mi sudor, y mis lágrimas?

Hijo mío, me maldigo.
¡Maldito sea mi vientre!
¡Maldito sea mi cuerpo!
¡Maldita sea mi vida!

¡Maldita, maldita, maldita!
¡Mil veces sea maldita!

Ven, ven a mis brazos,
corazón mío,
que si tu mueres,
morir quiero contigo.

2 comentarios:

  1. El dolor desesperado
    de una madre,
    cuando ya no queda
    nada que llevarse
    a la boca,
    solo el amor y la muerte.

    Un gran poema

    Besos

    ResponderEliminar
  2. No hay nada comparable al amor de unos padres por y para con sus hijos.Saludos.

    ResponderEliminar


Aparte de leer poesía, tasmbién cantan canciones de su creación. En esta ocasión, una dedicada a Miguel Hernández.

Castillo de Sigüenza

Castillo de Sigüenza
Realizada por Antonio López Negredo