tus defensas, entre suspiros, quejas
y alguna lágrima furtiva.
He desoído tus lánguidas súplicas,
apenas musitadas,
he desgarrado tu inocencia,
tu delicado y sedoso velo de doncella.
Nuestros cuerpos, como si corceles desbocados
fueran,
se han liberado con el retozar de la pasión
irrefrenable.
Te he hecho mía, sin yo apenas creerlo.
La luna, reflejada en tus pupilas,
alumbra nuestra dicha.
El tiempo ha frenado su prisa.
Exquisito poema lleno de sentires... Saludos amigo.
ResponderEliminarQue lindo poema . Es la primera vez que comento, creo.
ResponderEliminarMe gusta cómo escribes, volveré con tu permiso.
Saludos
Mi fiel amigo Jorge....gracias por tus lindas palabras en mi blog......Aveces pienso que mis versos bien pueden ser cantados, si, música ranchera de mi tierra mexicana.....Es un sueño solamente pero hoy que leo lo que me dices, me llena de ilusión. Gracias amigo. Gracias. Sabes que no te olvido y no olvido que una vez escribiste unos versos rancheros para que yo los leyera........Saludos rancheros amigo.
ResponderEliminarBello y sensual.
ResponderEliminarBesos