Venecia
Cuando te descubrí,
tú, irreal, bella, y acariciada por la ninfa,
perfecto maridaje, mas provocadora…
me sedujiste. Uno más rendido a tus islotes,
Me parecías como un sueño, una fantasía.
De madrugada, tus luces culebrean sobre
el lago, atravesadas sus aguas por algún
vaporeto de cotidianos
noctámbulos, embriagados por tus recovecos,
recónditos rincones, escondidos en las
enaguas de coqueta amante.
Gozan la noche, descubriendo
tus húmedos encantos, lujuriosa,
insaciable de miradas ávidas,
acariciantes e incrédulas.
Quieren ver tu despertar femenino,
siempre espléndido, al nuevo día.
El sol florece los matices,
en los de tus centenarios ladrillos y piedras,
en muros y puentes, algunos escuchan suspiros,
en tus aguas reflejados,
en los ojos sorprendidos.
Venecia, no te hundas, vive siempre, eternamente,
para placer de nosotros, amantes mortales.
Felicidades Jorge!!!! Que belleza de poema a la tan bella Venecia. Saludos y abrazo a la distancia.
ResponderEliminarHe ido a Venecia en dos ocasiones.
ResponderEliminarEn las dos, me pareció bellísima.
(Una apenas salí del hotel) por eso repetí. 😉 Besos
Laura, los hoteles también tienen mucho que ver...jajaja
ResponderEliminarGracias.