Locos de amor
Y tú, precisamente tú, te quejas
porque dices que les cuento más
cosas
a mis amigas, las negras hormigas.
Creo, sinceramente, que te sientes
celosa, cuando me ves en el suelo
de rodillas hablando, jugando y
maquinando
travesuras con ellas. No entiendes
que proyecte
mi sombra sobre sus flacas figuras.
Te extrañas de que comparta nueces
y avellanas
con nuestras vecinas, las
saltarinas ardillas.
Tú, precisamente tú, que te empeñas
en levantarte todas las noches para
escuchar
a tu cómplice, la luna, y luego me
lo cuentas,
callándote lo que a ti te interesa;
crees que me engañas; lo intentas,
pero hay un lucero
que vuestras conversaciones me
revela; noche
a noche, él os espía y, a través de
tus sedas,
por tus encantos él se cuela;
y eso, amor, eso a mi me duele
eso, amor, eso a mi... sí me
desvela.
Ternura exquisita y bella en tus versos. Me encanto este poema. Saludos amigo Jorge.
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