Pero estás ahí, con tenaz frecuencia,
mientras mira deslizarse las gotas de lluvia,
a él siempre le parecieron lágrimas,
tras los cristales tristes en el tardío otoño,
de su oscuro, desierto, dormitorio,
En los paseos del parque, radiante
de soles y colores, bullicioso de pájaros
y de niños.
En los campos silenciosos,
de helada nieve, y los desnudos árboles,
de hojas y de trinos.
En la corriente de los ríos caudalosos y
los humildes arroyos, sigue viendo tu imagen,
por callada y sonriente, prudente y complaciente,
bella y deseable.
No, no existes; tu imagen y tú sois sólo éso: una
imaginación, realidad inaccesible.
Sublime y hermoso poema amigo Jorge. No existe pero la siente en la imaginación......saludos.
ResponderEliminarUna maravillosa evocación a lo imposible. Es trágico y bello el modo en el que el poeta eleva sus palabras tras el afán y el deseo de por si truncado de encontrar ese amor idílico que en tantas horas le mantiene el develo firme y los sueños palpables.
ResponderEliminarFelicitaciones por tan buen contenido, hermoso blog.