Ha llegado ya el momento del regreso a ti.
Sí, me he lanzado a la carretera devorando
millas que nos separan, quemando soledad
y bencina.
Los árboles me abren paso diciéndome adiós,
tristes sus ramas, despojadas de hojas.
Mi auto nos acerca con su bramido feroz,
lucha contra el reloj,
insaciable de los minutos y horas.
En el centro del paisaje, nunca tan extenso
e interminable, siempre está tu imagen,
con las curvas de tu cuerpo.
La distancia es negra, desesperación y asfalto.
La meta y trofeo de la loca carrera eres
tú, mi mejor y mi único refugio.
Un regreso lleno de amor. Un poema hermoso amigo Jorge. Saludos a la distancia.
ResponderEliminarRegresa siempre que quieras con poemas así.
ResponderEliminarBesos