Luna creciente, llena, menguante o luna mora,
con tu nocturnidad y alevosía,
entre más o menos oscuridad
¡cómo espías a los amantes!
Cuando ellos te descubren tu, a veces, te sonrojas.
Otras, no te importa, sigues mirando
igual de fresca, y en el mar,
en sus olas, te columpias, juegas y deslizas.
Eres tu, Luna, la mayor voyeur de este mundo,
te disfrazas, cambias de cara, te medio ocultas,
entre tules de nubes o flores de azahar,
entre naranjos y almendros.
Te endulzas de la miel de caricias y de besos,
mientras los amantes
se desnudan, se arrullan, se acarician, se aman…
en todas las lenguas.
La luna... que con su presencia
ResponderEliminaraclara oscuridades.
Un gran abrazo