Estaba harto de los dos,
de ella y de sí mismo.
Por ella sentía pena,
con él mismo
no se mostraba compasivo.
Famélicos de amor, casados
sin boda ni testigos.
Ella bonita, ingenua, caprichosa,
díscola y muy coqueta.
Han pasado los años…
y ¿qué del tiempo vivido en común?,
juntos, distantes, tan distintos…
Por fin se han conocido,
noche a noche, domingo
a domingo, de juergas,
bailes y cartones de bingo.
Sus carnes, lacias, colgando,
sus cabellos encanecidos,
sus ojos cansados, llorosos
de volutas de humo…
y porque en amor no han vivido.
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