¡Oh, agua
-lluvia, rocío, hielo, granizo, nieve-
variopinto ropero vistes!
Jinete a caballo de las olas encrespadas.
Fría y enigmática dama, de vaporoso
y sutil velo, el de las grises nieblas.
Espeleóloga tenaz
y penetrante en los abismos
de la tierra, amante de la linfa.
Te cuelgas de las elevadas cimas
con tu capa de armiño,
juegas con las nubes, las acaricias,
las horadas.
Saltas, te precipitas
cantarina, por laderas y hondonadas.
Socavas hoces, diseñas cuevas
con estalactitas y fantasiosas
arquitecturas, en calizas tierras.
Grotesca profanadora de tumbas;
lames, necrófaga impúdica, cuerpos
putrefactos,
babeando limos infectos y viscosos…
…y surges, inocente y pura,
al manto de la tierra,
con caricia húmeda.
En los amaneceres perlas flores,
con fulgores diamantinos.
Irisas el cielo, los campos; les prestas vida.
Sacias, agua, el ansia de los sedientos
con tu caída suave y armoniosa,
o los siembras de muerte
con olas gigantescas y voraces.
Ocupas de azul el globo, y tu ausencia
pertinaz colorea de sequía los campos,
arrasando la capa verde,
convirtiéndola en zona desértica, estéril y muerta.
Agua, en los ríos, los mares y nubes,
tu singladura vuelve a empezar.
-lluvia, rocío, hielo, granizo, nieve-
variopinto ropero vistes!
Jinete a caballo de las olas encrespadas.
Fría y enigmática dama, de vaporoso
y sutil velo, el de las grises nieblas.
Espeleóloga tenaz
y penetrante en los abismos
de la tierra, amante de la linfa.
Te cuelgas de las elevadas cimas
con tu capa de armiño,
juegas con las nubes, las acaricias,
las horadas.
Saltas, te precipitas
cantarina, por laderas y hondonadas.
Socavas hoces, diseñas cuevas
con estalactitas y fantasiosas
arquitecturas, en calizas tierras.
Grotesca profanadora de tumbas;
lames, necrófaga impúdica, cuerpos
putrefactos,
babeando limos infectos y viscosos…
…y surges, inocente y pura,
al manto de la tierra,
con caricia húmeda.
En los amaneceres perlas flores,
con fulgores diamantinos.
Irisas el cielo, los campos; les prestas vida.
Sacias, agua, el ansia de los sedientos
con tu caída suave y armoniosa,
o los siembras de muerte
con olas gigantescas y voraces.
Ocupas de azul el globo, y tu ausencia
pertinaz colorea de sequía los campos,
arrasando la capa verde,
convirtiéndola en zona desértica, estéril y muerta.
Agua, en los ríos, los mares y nubes,
tu singladura vuelve a empezar.
Agua fértil de la vida
ResponderEliminaraunque a veces nos desborde
y lama los secretos
de las piedras.
Un gran homenaje
Abrazos y besos
No podía tener este elemento vital mejor canto que tu palabra. Me ha gustado leerte y saborear la sed que dejas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Palabras intensas y hermosas, Jorge.
ResponderEliminarUn abrazo.
"Irisas el cielo, los campos; les prestas vida."
ResponderEliminarToda ella es vida, no se la concibe sin ella.
Saludos.
Alicia
Es la tercera vez que intento dejarte un comentario, puedes quitar las palabras de verificación del mismo? Es para que pueda hacerlo y acompañarte en tu entrada, no veo las palabras, de verdad no las veo.
Todo un poema, querido Jorge. Necesitamos este tipo de poesía, no críptica, no reivinicativa, sino expresión poética de nosotros y de la naturaleza que nos rodea, con sencillez, llegando al alma, despertando en nosotros el amor por todo lo que existe y nos apasiona. Un encanto.Muchas gracias.
ResponderEliminarMa ra vi llo so como siempre maestro,siempre me sorprende con nuevos matices.. un saludo.
ResponderEliminarUn bello canto a esa fuente de vida que es el agua. Bueno es recordarlo con estos fluidos y hermosos versos que ojalá sirvan para convocarla.
ResponderEliminarUn abrazo.
Natural, querido Jorge. En muchas ocasiones buscamos la belleza en lugares tan distantes que no los reconocemos, cuando los tenemos tan cerca... un río, un monte... Buen poema.
ResponderEliminarAbrazotes.
Mi querido Jorge: Haces que el agua lo cubra todo de vida con tu palabra.
ResponderEliminarNo en vano cubre de azul la tierra.
Un abrazo que espero darte pronto.
Bonitos versos para el agua, que sin duda debe estar meciéndose en el placer de haberte despertado este poema.
ResponderEliminarUn abrazo Jorge
Nunca pensé que se le podía sacar poéticamente tanto partido al agua , amigo Jorge, has hecho sobre ella un canto a toda su belleza, su inmensamente necesaria existencia y su destructora fuerza cuando se enfada, no has dejado nada en el tintero de tu imaginación.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Magnífico poema, Jorge, nunca había leído una oda al agua con el avasallador canto que emana de tus versos.
ResponderEliminarUn cariño grande.
UN ELEMENTO QUE INSPIRA. MUY BELLA DEDICATORIA.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Sólo un poeta de verdad, de los grandes, puede hacer un canto tan hermoso a un elemento.
ResponderEliminarMe gustó muhcísimo.
Un beso.
Amigo Jorge, me han gustado sus dos libros, es un honor tenerlos, leerlos y esperar que siga escribiendo bellamente.
ResponderEliminarSí, estaré algún tiempo, vivir con Alma es un regalo del cielo, es una gran maestra en poesía y en humanidad.
Como Dios quiera, y cuanto él quiera, y yo lo sepa entender , me estaré en ese bello país.
Con ternura le dejo mi beso
Sor.Cecilia
Enhorabuena, mi querido amigo. Tu poema tiene una belleza sin igual. Me ha gustado muchísimo.
ResponderEliminarUn beso.
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