Ha colmado sus ojos -con sus manos- de tanta
tragedia
que no los puede abrir sin que se vuelquen en lágrimas.
Vio todos los males de la tierra;
estuvo en cien batallas, vio un millón de cadáveres,
-jóvenes deshechos por el miedo y la metralla-
durmió, comió con ellos, en todas las trincheras,
salpicado del hedor de vísceras, sangre, heces,
y gritos lastimeros de heridos, mutilados,
moribundos...
Tu corazón de piedra, mercenario, pagado
por cien banderas,
se rompe en tus sueños de zozobras. Tus refugios
son ahora las mismas drogas que antes te lanzaban
a la bayoneta calada.
Mas no descansas; sigues matando...ya, sin armas.
Y, así, sueñas todos los días
con tus, ahora, esas cruentas pero irreales batallas.
(Del poemario "Sin hacer ruido")
Aterradoras imágenes, Jorge, pesadillas que nunca abandonarán a quien ha vivido momentos así.
ResponderEliminarBesos
terrible pero hermoso. Un abrazo grande
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEXPONE USTED TODA SU MADUREZ DE LA VIDA EN SUS ESCRITOS. UN GUSTO VISITARLO.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Tremendas letras, siempre bien escritas. Vengo a mandarte un abrazo para tí y tu mujer y que en breve nos vemos.
ResponderEliminarRocío
Tremendamente impactante, Jorge, es también una parte de la vida que se merecía un poema.
ResponderEliminarLa conciencia, siempre pasa factura y es lo único que no se puede matar por más puntería que se tenga...
Excelente.
Un beso.
El corazón se endurece ante tanto dolor. Ello también merece que se le rodee de belleza a través de los versos.
ResponderEliminarTe dejo un abrazo inmenso Jorge.