Siempre -a cualquier hora, fuera del día
o de la noche- empezaba a tronar la misma voz,
escupiendo alcohol, cascada rota,
-cual trallazos de metal contra metal-
Al lado de nuestra casa el infierno,
habitaba el diablo; así de cruel y sanguinario.
Golpes de objetos contra las paredes,
contra el suelo,
vidrios rotos, sollozos, lamentos confundidos
con quejidos, gritos y más sollozos.
Más golpes, blasfemias, quejidos.
Luego, después del terror de los gritos,
el terror, más profundo e incierto, del silencio...
Mirábamos a la pared que nos separaba
queriendo adivinar,
buscando la silueta de aquella pobre mujer,
pidiendo que aún no estuviera muerta.
Él había cerrado, con un seco portazo,
la pesada puerta, con sus pasos alejándose
se iban silenciando sus maldiciones.
Tenues ayes nos confirmaban supervivencia,
de una amarga, desesperanzada y cruel vida.
Un día, después de los golpes, al final, no hubo
más lamentos, ni sollozos, ni ayes... sí silencio;
un silencio denso, rasgado por una sirena de ambulancia,
ya innecesaria.
(Del poemario "Sin hacer ruido")
Y cuántas veces es así, querido Jorge.
ResponderEliminarHoy hemos coincidido en un tema parecido.
Pero la poesía es así, debe sacara la luz no solo la del sol y las flores.
Besos enormes, Jorge querido.
Que terrible realidad, un buen mensaje el que traes hoy, ¡Cuantos casos iguales!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Hasta pronto
Extremecedoramente cierto, extremecedoramente habitual.
ResponderEliminarLas reminiscencias de nuestra parte animal, se manifiestan con inusitada frecuencia.
Gran poema Jorge.
Un caluroso abrazo
DURA REALIDAD. EXCELENTE TEXTO.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Tan real como duro. Gracias por posar tus ojos y denunciar con tus versos.
ResponderEliminarBesos, una tonelá (también para Carmen).
He venido a conocer su blog, despues de tiempo de coincidir con blogs amigos.
ResponderEliminarme ha impresionado con que realidad sus versos relatan esos acontecimientos. Siempre he postulado , que el buen poeta debe saber contar las realidades del mundo , tanto las bellas como las negativas pero con belleza.
Le invito a quedarse en mi casa «Estoy a tu lado» un rincón donde se encontrará con muchos amigos suyos.
Gracias por su espacio
con ternura
Sor.Cecilia
Tremenda historia, Jorge, reflejo de tantas historias reales que aunque cruel, desgraciadamente, acabará por sonarnos como algo cotidiano y para algunos hasta normal o producto de un amor mal entendido.
ResponderEliminarBesos
¡Público! ¡Sí señor!
ResponderEliminarUn abrazo, Jorge.
Hola Jorge: nos cuentas algo muy duro de una forma bella y con un final contundente...
ResponderEliminarCuídate, un abrazo.
Y por desgracia
ResponderEliminarsigue el goteo
de las muertes.
Has reflejado
maravillosamente
esta lacra social.
Besos
Así nos envuelven los sonidos de la muerte concertada.
ResponderEliminarMuy bien descrito; causa dolor.
Un abrazo.
Estremecedora realidad cotidiana, contada con tu exquisita sensibilidad.
ResponderEliminarUn abrazo