No escapábamos del rosario, de los curas del colegio.
Paseábamos la alameda con las manos en los bolsillos, rotos,
llenos de frío.
Mirábamos al negro cielo, hacíamos guiños a las estrellas,
cantábamos “en el año dos mil y pico... el hombre podrá volar”
-año 2000...qué lejano, muy lejano, nos parecía remoto, inalcanzable,
más que cualquier galaxia, -¿llegaríamos?-.
Filosofábamos, hablábamos de los aviones “a propulsión a chorro”.
Fumábamos, a trozos, los “Ideales” amarillos
con pestazo de colillas apagadas,
guardadas, escondidas, en los bolsillos del abrigo.
Hablábamos de Maribel y de Charito, mirábamos al cielo, ¡qué frío!,
las manos en los bolsillos, calor en las ingles.
La luna, galleta de plata, nos miraba, se reía congelada.
Recitábamos a Jorge Manrique, San Juan de la Cruz.
Cantábamos rancheras, silbábamos el “Puente sobre el río Kwai”
y, a veces, hablábamos de religión y matemáticas.
Y pasaba la tarde invernal del Domingo, calada tras calada
de los cigarrillos “Ideales” amarillos.
(De "Belleza cruel", cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")
Maravilloso Jorge, creéme que tus poemas me llegan directos al corazón. Siento y entiendo cada palabra, nada fácil en los tiempos que corre la poesía.
ResponderEliminarSiempre disfruto con tus historias y la bella "música" que les pones.
Un abrazo.
Muchas gracias, Mercedes, y me alegro de esa sintonía entre nuestros gustos; ambos disfrutamos leyéndonos...estupendo!
ResponderEliminarUn beso, muy fuerte.
excelente tu evocación.
ResponderEliminarMuchas gracias, Reltih.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Me ha encantado este paseo por el 58 y por esos sentimientos comunes tan lejos y tan cerca.
ResponderEliminarSaludos.
Y yo voy y me pongo nostálgico. No debiera, no eran buenos tiempos. Pero es así.
ResponderEliminarAbrazo.
Muchas gracias, Bletisa.
ResponderEliminarBesos
Gracias, José por tu visita y comentario. Es la nostalgia de los 15 años, en mi caso.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Releo este poema, Jorge. Hace unos días, con tu poemario en las manos, recordaba, con sonrisa, mi primer año intrerno. Yo escapaba de la hora de estudio para ir a misa de ocho (manera para no estudiar), mientras algunos curas pensaban que, por hacerlo, era carne de seminario. También se confundieron en esto.
ResponderEliminarAbrazotes.
Yo sí estuve un año en un convento; hice primero de bachiller; fué duro, sobre todo por la separación de mis padres que, gracias a Dios, me rescataron.
ResponderEliminarEn el poema me refiero ya con 15 años en Sigüenza.
Un abrazo.
Es lindo recordar Jorge. Lindo poema lleno de nostalgia. Besos, cuidate mucho amigo.
ResponderEliminarGracias, Sandra; son recuerdos de adolescencia.
ResponderEliminarBesos.
Te deseo lo mismo para tía,Jacque; muchas gracias.
ResponderEliminarIré a ver ese vídeo.
Besos.
amigo Jorge, es un placer volver por tu casa y desear lo mejor a Elvira.
ResponderEliminarYa me dirás como comprar el libro.
Un abrazo
Buenos días, Santiago, te lo enviaré; el próximo día 8 hay otra lectura de Hazversidades, y suelen poner los libros del anterior poeta, entonces lo compraré y te lo enviaré, con mucho gusto.: El día que leyó Elvira se agotaron sus libros.
ResponderEliminarSaludos para Gloria y para tí un fuerte abrazo.
Querido Jorge, vendo enseguida aunque te he escrito un breve correo ante el temor de que vuelva a pasar lo mismo, te dejo por aquí mis saludos
ResponderEliminarTe contesté amigo mio..¿como no hacerlo? y me extrañaba muchisimo no obtener tu respuesta, no he leido ni tan siquiera el poema porque salgo en unos minutos, pero queria que lo supieras por sivuelve a perderse el correo
mañana te visito
Un abrazo grnade y gracias de corazón
Carmen
Gracias Carmen; te he enviado un correo.
ResponderEliminarBesos
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ResponderEliminarMaravillosa evocación donde los recuerdos y sentimientos sobrevuelan magistralmente tus versos. Felicitaciones y Felices Pascuas! Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Alma, por tus generosas palabras.
ResponderEliminarTambién te deseo unas Felices Pascuas.
Un beso.
..."Recitábamos a Jorge Manrique, San Juan de la Cruz.
ResponderEliminarCantábamos rancheras, silbábamos el “Puente sobre el río Kwai”...
Simplemente me encanta. Tardes de Domingo. Lo poco que se hace, haciéndo tanto.
Sí, María; era otra forma de pasar el tiempo...
ResponderEliminarMuchas gracias por acercarte hasta aquí.
Besos.
Bellos y entrañables recuerdos.
ResponderEliminarLos he disfrutado.
Besos
Narci
Narci, muchas gracias por tu visita y comentario.
ResponderEliminarBesos.
A mí por Extremadura me tocó aprender poemas sobre todo de Gabriel y Galán entre otros. Manrique, Pemán, y otros muchos que aun sigo leyendo, porque nos los recitaba en casa mí madre. Me siento orgulloso de aquello que viví de pequeño entre otras cosas por eso, por el amor hacia la poesía que me inculcaron. Hola Jorge. Un abraqzo grande.
ResponderEliminarAmigo Juan Francisco, te agradezco mucho tu vuelta por aquí.
ResponderEliminarTuvimos la suerte de tener unos padres que nos dedicaron tiempo en cultivar en nosotros el amor por la lectura, que yo no he podido practicar luego hasta, prácticamente, jubilarme; pero ahora la he retomado con muchas ganas e ilusión.
Seguiremos comunicándonos, espero.
Un fuerte abrazo.
Por supuesto que sí amigo Jorge, pero tienes que perdonarme. Yo estaba convencido que me había hecho tu seguidor y que había enlazado tu blog y no había hecho nada de eso. Ya está solucionado. Un abrazo.
ResponderEliminarEstimado Juan Francisco; no me refería a éso; te quería decir que para mí es gratificante leerte y un honor el que me leas.
ResponderEliminarUn abrazo.