La soledad es silencio en sus calles y casas,
el viento mece una puerta destartalada.
Las risas de los niños ya no se oyen,
ni los ladridos de los perros,
ni el canto de los gallos, al despertar el alba.
Es como un cementerio; los nichos: las ventanas,
tumbas: las puertas, balcones - sin tiestos, sin flores-.
Un viejo arado -esqueleto al sol- surca la soledad
con su reja oxidada, al paso de su existencia vana.
En la torre de la iglesia un nido vacío;
las cigüeñas han huido de tanta soledad,
de tanto hastío;
la cruz del campanario
medio tumbada, vencida por el descuido.
Las paredes, encorvadas, soportan tejados
violados
por lluvias y hielos, por raíces de plantas
que se encaran, insolentes, al cielo.
Las calles -empedradas- con musgos alfombradas,
flores, y huellas borradas...
(De "Belleza cruel" cap. III, "De ahora y de siempre")
Nunca me pareció tan bello un pueblo abandonado. Enhorabuena.
ResponderEliminarHasta la próxima.
Jorge:
ResponderEliminarDiría que es uno de los mejores. Como un lienzo dentro de una galería sin cuadros, sólo este. Dice, con sus claras pinceladas, el momento en el que una persona estuvo allí.
¡Me gusta!
Me gusta el verso "ni los ladridos de los perros". Es significativo, peculiar no escuchar al perro cuando entras a un pueblo.
Un abrazote.
Hola, Mercedes! Qué curioso, acabo de dejarte un comentario en tu blog (he estado leyendo los últimos capítulos publicados) y te encuentro ahora aquí!
ResponderEliminarMuchas gracias, por tu comentario, y tu visita. Gracias.
Y más besos.
Muchas gracias, Jesús; qué bonito lo que me dices! Eres un tío grande y generoso.
ResponderEliminarSupongo nos veremos esta noche en Libertad 8 ¿no?
Un fuerte abrazo.
Amigo Jorge... ¡perdona!... ¿me cuentas lo que ocurre en tu pueblo o en el mío? ¿O quizás en los dos y en tantos otros a lo largo y ancho de toda nuestra España...? ¡que pena! Mi pueblo Serradilla en Cáceres tenía en los años 60 muy cerca de 5000 habitantes. Ahora está en 1800 y cada año retrocede unos cuantos de números. Y lo más grave es que ... ¡no hay niños, amigo mío! ¿Como se puede reponer la mortandad de los ancianos si no nacen niños? No hay forma de que nuestros gobernantes inviertan en lo mas esencial... en las personas y en su trabajo para que no sientan ganas de salir pitando de allí como hicimos nosotros. Solo piensan en su propio bienestar y riqueza. Malditos sean todos los políticos. Un abrazo amigo Jorge. Hay días que sale uno (decía mí madre) con el rabo pisao.
ResponderEliminarCuánta razón tienes!, Juan Francisco. Me ha hecho mucha gracia, y no lo había oído nunca, el decir de tu madre; me ha hecho reir.
ResponderEliminar"La soledad es silencio" Preciosa figura. Ya cuando el viento mece la puerta destartalada, se pierde el silencio.
ResponderEliminarMe encantó tu poema, Saludos cordiales, Hasta pronto. Un abrazo.
asualmente ayer hablaba yo en mi blog de pueblos, más que abandonados, muertos, aunque en tro registro.
ResponderEliminarBellos versos.
Muchas gracias, Pluma Roja.
ResponderEliminarOtro abrazo para tí.
No sé si este poema tuyo es un cuadro hecho poesía o una poesía que pinta un cuadro. Se funden tanto lo uno con lo otro que puedo ver el cuadro si la escucho o puedo escuchar sus versos si veo el cuadro.
ResponderEliminarSon ya tantos los pueblos abandonados, sumergidos en esa salvaje vegetación que te produce una enorme tristeza, esa mísma que tú magistralmente nos has contagiado con estos versos.
Espero coincidamos en el próximo Encuentro Poético.
Un abrazo.
He leído tu poema y, como te digo en el comentario tienen cierta similitud en cuanto al contenido.
ResponderEliminarGracias por tu visita, José.
Un abrazo.
Muchas gracias, Terly, por tu bello comentario, gracias.
ResponderEliminar´Veo que ya has vuelto de hecer el Camino; hoy mismo te comentaba en tu blog y deseaba lo hubieras terminado felizmente.
Un fuerte abrazo.
Me encanta la melodía de lo que escribes, cómo los sonidos cobran vida a través de las palabras. Sencillo y cautivador. Precioso.
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
Un abrazo
Muchas gracias, María, por tu visita y bonito y generoso comentario.
ResponderEliminarBesos.
excelente su escrito. gusto venir hasta su sitio.
ResponderEliminarMuchas gracias, Reltih.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Cuando alguien se enfada por algo que no le gusta, se dice... "ya se ha pisao el rabo". Bueno, pues mí madre decía que algunos salían muchos días así: "Con el rabo pisao". Un abrazo Jorge.
ResponderEliminarMe hizo gracia la expresión.
ResponderEliminarGracias, Juan Francisco.
Un abrazo.
Conozco alguno por aquí cerca, así, tal como lo describes.
ResponderEliminarCon tus versos, tan bien escritos, parece que lo estoy viendo ahora mismo.
Saludos.
Muchas gracias, Emilio. Un placer tenerte por aquí.
ResponderEliminarUn abrazo.
Amigo poeta Jorge:
ResponderEliminarExcelente texto tuyo de "belleza cruel"...
Un gusto siempre compartir,
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank.
Muchas gracias, Frank
ResponderEliminarOtro abrazo para tí.
Sr,Jorge,poeta,que yo no le olvido,y ese pueblo abandonado,bien podemos tenerlo todos dentro,a veces la tristeza nos deja así,deshabitados...pútridos. Yo he vuelto,reabrí mi casa,mi mundo,peor que nunca,pero más fuerte,más yo,para bien o para mal,y le sigo siempre. Un beso para Cuco,como siempre. Makeda.
ResponderEliminar(cometí un error de dedo,Coco!!!),bueno un beso para Coco,que este mejor de salud y uno para vos con mi mayor respeto y admiración.
ResponderEliminarMuchas gracias Makeda; siempre serás bienvenida a este rincón.
ResponderEliminarEl día 5 de marzo hubo que sacrificar a Coco, por un tumor en la columna que le dejó inválido y sin función los esfínteres. Muchas gracias, bonita.
Un beso.
Mi pueblo también va reduciendo sus habitantes drásticamente. Ruego no verlo, mientras viva, llegar al abandono. Las huellas se borran solamente cuando nadie recuerda quien habitó sus casas y quien recorrió sus calles y sus caminos.Por todo esto, me has emocionado.
ResponderEliminarSaludos
Teresa
Gracias, Teresa. Sé bienvenida a este rincón.
ResponderEliminarBesos.
Es fascinante adentrarse en las imagenes que su escrito nos pinta maravillosamente, es como caminar opr esas calles empedradas y vacias, tan solo con la compañia de la esencia de los que habitaron el pueblo.
ResponderEliminarun regalo la lectura, tiene ustede un lindo espacio.
le dejo un calido abrazo con todo mi respeto.
Muchas gracias por tu visita y amable comentario, Atlántida.
ResponderEliminarBesos.