Una joven bella, de extrema hermosura, fresca,
como flor de invernadero...
él, viejo,
más que los restos de Atapuerca,
piensa en mil travesuras...
Pero, recobrando la cordura,
se dice para sus adentros...
- como la zorra con las uvas –
“esa flor está inmadura”.
jajaja, muy bueno, siempre es de prudentes recurrir a la sabiduría popular y al didáctismo de las antiguas fábulas.
ResponderEliminarBesos
Le falta el rocío de la mañana y ya será suya.
ResponderEliminarUn abrazo
Alicia
Así es, Narci.
ResponderEliminarMás besos para tí.
Supongo que por mucho rocío...
ResponderEliminarOtro abrazo para tí; gracias por tu visita.
¡Muy bueno!
ResponderEliminarQue bién lo
expresas.
Besos.
Gracias, Marisa; me alegro de que ter haya gustado.
ResponderEliminarMás besos para tí.
.. bueno don Jorge, hay que dar tiempo a la juventud para que adquiera la precisa madurez que puede comportar el tiempo y la experiencia.. ¡pero que magistralmente lo ha expresado usted, con cuatro palabras!..
ResponderEliminar.. un abrazo, poeta..
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
ResponderEliminarUn abrazo
Acabo de terminar de ver el vídeo y, después de felicitarte por tu primer libro, quiero decirte que mis palabras y mis poemas también los escribo a corazón abierto.
ResponderEliminarUn abrazo
Así es si asi te parece...
ResponderEliminarGracias y un fuerte abrazo, Noray.
Noray no lo dudo; así salen más fluidas.
ResponderEliminarOtro abrazo.
Un pema musical, bien hilado y con moraleja. Fantástico.
ResponderEliminarGracias por estas perlas.
Un abrazo.
Me arrancaste una sonrisa y me enamoré de Coco; ainssssssss qué guapo ;-)
ResponderEliminarBesos paisano.
Muchas gracias, Mercedes, por tu visita y amables palabras.
ResponderEliminarUn beso.
Pues me alegro mucho de la sonrisa; procura retenerla siempre en tu cara.
ResponderEliminarUn beso.
Todo necesita atravesar el tamiz de la cordura.
ResponderEliminarPerfectamente expresada la idea. ¡Mis felicitaciones sinceras!
Un saludo, Jorge Torres.
Muchas gracias,Lasosita, muy amable.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Si señor! ¡qué bueno!
ResponderEliminar¿Por qué no le pones musiquilla?
Un abrazo, Jorge.
Muchas gracias, Jesús. Lo de la musiquilla... ya me gustaría!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Hola, Jorge:
ResponderEliminar"La realidad de la vida
nos enseña a ser prudentes,
no puede una ardilla vieja
comer nuez sin tener dientes"
Cordial saludo.
Y con más sabiduría popular te comento...lo bueno, si breve, dos veces bueno...
ResponderEliminarAunque en tu caso, siempre se desea largo para segir disfrutando de tu poesía.
Un beso.
AME
Está muy bien lo que me dices, Rafael, muy cierto.
ResponderEliminarGracias por tu visita .
Un abrazo.
Muchas gracias, Amelia, por tu visita y amables palabras.
ResponderEliminarOtro beso para tí.
Ironía y humor en estos versos que recuerdan las fábulas clásicas.
ResponderEliminarUN ABRAZO.
Gracias, Anabel por tu visita y comentario.
ResponderEliminarBesos
Me parece muy gracioso lo publicado Jorge, pero sabes, no veo nada malo en que un hombre de edad se enamore de una joven y viceversa, y la inmadurez tampoco va siempre asociada a la edad. Creo que el amor verdadero no entiende de esas diferencias. Lo bonito es que se sienta y se viva.
ResponderEliminarRecibe un abrazo muy fuerte Jorge
Muchas gracias, Belkis por tu visita y comentario.
ResponderEliminarBueno, yo tampoco veo mal en que esos amores ocurran; con límite, claro está; y no es que lo viera mal cuando pasaran esos límites, es que ciertas diferencias en la edad, un tanto exageradas, me harían poner en duda el amor, y pasaría a pensar en la posibilidad de otros intereses. Yo el amor platónico solo lo sentí durante un período muy corto de mi vida... (infancia rozando la juventud).
El viejo , el que nos ocupa, es más viejo y caduco que los restos de Atapuerca, o sea que, como los yogures pasados de fecha...
Un beso. Gracias por acercarte por aquí.
Acabo de escuchar tus videos de la presentación de tu libro, tus sinceros poemas llenos de emoción.
ResponderEliminarMe alegro de que pasaras por mí rincón porque así he descubierto tus blogs, y aunque no me prodigo mucho en leer y comentar, me agrada haberte encontrado.
Un sincero abrazo.
Emilio.
Buenas noches, Emilio:
ResponderEliminarPues yo te encontré gracias al blog de Fernando, que hacía un pequeño estudio sobre tu obra, y de verdad que me alegró encontrarte.
Espero nos sigamos leyendo por mucho tiempo.
Otro abrazo para tí.
Jorge.
Simplemente me encanta.
ResponderEliminarY gracias por tus palabras en mi blog. Me hicieron muchísima ilusión.
Un abrazo.
María, gracias por devolverme la visita.
ResponderEliminarNos seguiremos leyendo ¿No?
Un beso.
Por supuesto que nos seguiremos leyendo. Aunque silenciosa, paseo por tus letras muy a menudo.
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias, bonita.
ResponderEliminarUn beso.
Hola Jorge, entro desde el blog de Juan lobo ,y te visito desde aquí para dejar este comentario, he leido tu poema , y me gusta . Bueno , te cuento que en la vida hay abuelos que prefieren compartir un bombón para dos, que una m para uno solo , como hay gustos hay colores jajaja Un saludo de MA .
ResponderEliminar¡Genial, maestro! ¡Qué soltura en la expresión poética...!
ResponderEliminarBendigo esa uva que está verde para ser comida, pero que nos rejuvenece y deleita en la contemplación...
Un gran abrazo, amigo.
Llevas razón. pero es que los abuelos, ya sin dientes... el bombón, aun compartido, queda enterito.
ResponderEliminarGracias por visitarme y dejar esa muestra simpática.
Un beso.
Muchas gracias, Emilio, muy amables tus palabras.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Muchas gracias por entrar en mi blog, me gusta tu poesía y coincidimos en la portada aunque con distinto color...
ResponderEliminarCon tu permiso te seguiré.
Un abrazo fuerte desde mi librillo.
Muchas gracias, Rosario, por tu visita y comentario.
ResponderEliminarNos seguiremos.
Un beso.
¿Sabes lo que te hace inmensamente grande? Escribes con el alma. ¡¡Enhorabuena poeta!!
ResponderEliminarMis respetos y cariño siempre.
María; muchísimas gracias.
ResponderEliminarUn beso muy fuerte, y tú también tienes mi respeto y cariño.