Los pequeños sin alimentos
ni juguetes.
Los mayores –mala sangre y juramentos-
duros trabajos, pan duro y... escaso;
días largos –amaneceres y trasnochadas-
sudores y piojos,
alpargatas con agujeros.
Después vino la guerra:
Niños con hambre, lágrimas y mocos...
Muertos, muchos muertos...
Mujeres, sayas y pañoletas negras,
y corazones rotos...
(De "Belleza cruel" cap.II, "Recuerdos con el sepia de los años")
Un panorama desolador, del que tambien puede surgir el acto inmenso de amor del poeta, que recoge con su pluma y su corazon la huella de las miserias humanas.
ResponderEliminarMe ha gustado el poema.
Un abrazo.
Un poema tan triste como cierto. ¿Alguna vez podremos escribir sólo de amor?
ResponderEliminarUn gozo leerte.
Hasta pronto.
Muchas gracias, Perfecto, por tu visita y amable comentario.
ResponderEliminarUn abrazo
Mercedes, muchas gracias.
ResponderEliminarOjalá fuera el amor lo que más sosiego - desasosiego nos causara; por desgracia hay otros sucesos que reclaman nuestra atención.
Un beso
Cuanta tristeza bien expresada por el poeta, cuanto dolor producido por la guerra y la miseria, cuanto corazón roto reclamas con tu grito a Dios.
ResponderEliminarExcelente amigo.
Gracias por compartirlo.
Cálido abrazo.
Paco, muchas gracias por tu visita y comentario.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
No por tristes, dejan de ser bellos.
ResponderEliminarcorazones rotos,
tiempo de hambre,
de ciega soledad
y negra miseria,
tiempo de llanto
y de jirones de sonrisas,
tiempos de guerra...
y la memoria de cenizas.
Un abrazo
Gracias, Noray. Acabo es estar por tus lares disfrutando de la luz que evocas.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Miseria, muerte, dolor, tiempos que recoges con la esperanza de que no vuelvan nunca más. Recompongamos los corazones rotos. Llevemos luz y amor allá donde vayamos. Que prime la paz, que no haya guerra.
ResponderEliminarBesos amigo Jorge
Lo has dicho perfectamente, Belkis.
ResponderEliminarMuchas gracias.
Besoa para tí.
desafortunadamente la guerra es mucho mas material, la paz siempre seguira siendo un termino abstracto.
ResponderEliminarNo entiendo muy bien tus definiciones...
ResponderEliminarGracias por tu visita y comentario.
Un abrazo.
Rompe, rompe el corazón. El último verso lo resume todo.
ResponderEliminarUn abrazo, poeta.
Miseria fome guerras...quando acabara o sofrimento humano?
ResponderEliminarBjos amigo.
Buenos días, Jesús, y muchas gracias por tu presencia, siempre por mi parte muy bien recibida y por tu comentario.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Duh, buenos días tengas. Una alegría verte por aquí; éso quiere decir que te encuentras mejor; me alegro.
ResponderEliminarUn beso.
Sufrimientos de una época dura, de incomprensiones y miserias y coletazos de ella... hambre... hambre... mucha hambre con dolores que dejan huella.
ResponderEliminarReflejas maravillosamente la situación, los que la vivimos, quizás la entendamos mejor.
Gracias por tus bonitas palabras en el comentario del post sobre la aviación y mi abuelo.
Un abrazo.
Terly, gracias por tu visita y comentario.
ResponderEliminarOtro abrazo para tí.
Un poema triste, pero no por eso dejan de ser bellas tus letras. Te dejo un beso, cuidate.
ResponderEliminarMuchas gracias, Poetiza.
ResponderEliminarOtro beso para tí.
Poema triste y desolador, como cualquier recuerdo mísero de la guerra, pero igual de bellos resultan tus versos.
ResponderEliminarGuerra, pobreza, hambre, sudor y desdicha... no son buenas memorias para nadie.
Me encantaría hacerme con tu libro, Jorge, como te dije eres un gran poeta.
Un abrazo.
pd. te espero por el mío, si quieres...
Muchas gracias, Andi.
ResponderEliminarAhora mismo voy a visitarte, con mucho gusto; aunque creo que estuve ayer mismo.
Un beso.
felicitaciones y un saludo amigo poeta.
ResponderEliminarHola Jorge, hoy he encontrado un ratito para leer con cierta calma en tu blog. He visto el vídeo presentación de tu libro y he leído algunos de tus poemas.
ResponderEliminarDespués de hacerlo, lo único que puedo hacer es aplaudirte.
Aunque el tiempo sea ralo para estos menesteres, la mayoría de las veces y no siempre pueda dejarte constancia de mi paso, cuanta con mi visita.
Un placer, de verdad.
Abrazos.
Gracias, Santiago. Creía que era en contestación a un E-mail que te he enviado.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Saludos.
Pues qué bien contar contigo; nos seguiremos.
ResponderEliminarUn beso y muchas gracias por esas bonitas palabras, Luisa.
¿Estarás en Zaragoza?
ResponderEliminarPues, Jesús, no voy a poder ir en esta ocasión, y lo siento mucho.
ResponderEliminarGracias por tu interés.
Un fuerte abrazo.
.. pañoletas negras y corazones rotos.. ¡que triste cuando el ser humano provoca tanto dolor en tantos inocentes ajenos a sus decisiones y miserias..
ResponderEliminar.. ¡que nos sirva la lección, Jorge, que nos sirva!..
Thoti, desde luego, lo que pasa es que el pueblo no puede hacer nada, dependemos tanto de los políticos...
ResponderEliminarUn abrazo y gracias por tu visita.
La crueldad de la guerra y el dolor provocado por la injusticia no pasan desapercibidos por el alma del poeta porque dejan heridas todas las almas.
ResponderEliminarHe visitado tus otros blogs, tu poesía está llena de sentimiento, emocionan tus versos.
Gracias por enlazar mi blog.
Un saludo
Teresa
Mª Teresa, muchas gracias por tus visitas a mis blogs y por tus bonitas palabras para mí. Es una suerte que a tí te guste lo que yo escribo y que a mí me guste lo que escribes tú. Nos seguiremos leyendo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Efectivamente, Jorge, tiempos de miseria y de corazones rotos; tanto el título como el verso final encierran el horror de un sinsentido.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Muchas gracias, Emilio; un orgullo tenerte por este sitio.
ResponderEliminarUn abrazo.