El amor, aun siendo sereno,
incita a cometer
pequeñas y las más grandes
locuras…
Mas hay un tiempo para amar.
Después, vendrá el momento
difícil de evitar
dejar regadas las miserias,
como migajas de pan agrio y duro,
escombros y tristeza.
La rendición, el dejar las armas,
ya obsoletas,
envainadas con la resignación del
guerrero
derrotado por otro invencible,
inexorable,
y cruel, el paso del tiempo.
Siempre un gusto leerte. Saludos amigo Jorge. Cuidate.
ResponderEliminarAsí es Jorge, muy bien poetizado.
ResponderEliminarEspero que os encontreis bien.
Abrazo grande.