Tiene el cuerpo de adolescente marchita, arrugas
incipientes en su cara. Sus ojos grandes,
como dos faroles, pero apagados...
Su caminar por la calle es ligero
aunque nadie en casa la espera.
En el trabajo es alegre pero discreta;
su misterio es la vida que hace fuera.
Conoció el amor con pasión y fuerza;
muchos días y noches,
así varios años...
así varios años...
Un mal día -quizá mal día no fuera-
vio al hombre que quería;
otra mujer llevaba de su brazo,
ambos, un niño y una niña, en cada mano...
El corazón se le quedó helado;
no creía lo que veía.
De inmediato entendió
por qué, a veces, a su amor no tenía.
Se había escondido detrás de un árbol,
quedó temblando pegada al gran olmo,
mientras ellos pasaban de largo,
riendo, hablando...
quedó temblando, pegada al gran olmo.
riendo, hablando...
quedó temblando, pegada al gran olmo.
Eso ocurrió ya hace años.
Salió huyendo;
en otra ciudad está viviendo
su cruel desengaño.
en otra ciudad está viviendo
su cruel desengaño.
Que triste desengaño cuando estamos enamorados, es un golpe tan fuerte que pasan los años sin poder olvidarlo. Un placer siempre leerte. Saludos amigo-
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