Miro al cielo y te veo en sus nubes, sumergida,
miro al mar y en su espejo azul te veo.
Las olas, rompiendo en roca,
son un inmenso pañuelo de seda en tu cuello.
Su espuma, es el brillo de tus ojos. Es
el verde de las algas tu sonrisa,
hecha promesas. El negro fondo submarino
es mi temor a que tus promesas no se cumplan.
La tormenta perfecta mi deseo, hecho fuego,
agua embravecida. Me bebía el mar
buceando entre el atrayente arco de tus muslos.
Bello, sensual, una delicia.
ResponderEliminarUn abrazo grande Jorge
Un gusto leerte Jorge. Como siempre, tu poesía preciosa. Saludos.
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